El 10 de diciembre de 2015 arrancó la presidencia de Mauricio Macri con un acontecimiento que los medios oficialistas se encargaron de fogonear: Cristina Kirchner, la mandataria saliente, decidió no asistir a la entrega a de los atributos presidenciales.

Este momento no resultó esquivo para la senadora en su nuevo libro, "Sinceramente", en el que explicó que la idea de asistir a la ceremonia de asunción de Macri era una idea que le fue imposible de concebir.

"Muchas veces, después del balotaje, pensé en eso que finalmente no se dio: yo, frente a la Asamblea Legislativa, entregándole los atributos presidenciales a… ¡Mauricio Macri! Lo pensaba y se me estrujaba el corazón", describió la exmandataria.

Finalmente, contó: "Es más, ya había imaginado cómo hacerlo: me sacaba la banda y, junto al bastón, los depositaba suavemente sobre el estrado de la presidencia de la Asamblea, lo saludaba y me retiraba. Todo Cambiemos quería esa foto mía entregándole el mando a Macri porque no era cualquier otro presidente. Era Cristina, era la "yegua", la soberbia, la autoritaria, la populista en un acto de rendición".

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