Con la certeza del INDEC de que la actividad se derrumba, el presidente, Mauricio Macri, adelantó que Argentina atraviesa una “tormenta”. Seis días más tarde, el presuntamente independiente organismo estadístico confirmó que la economía se contrajo 5,8% en mayo, el mayor descenso desde que Cambiemos desembarcó en la Casa Rosada.

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La actividad cayó por segundo mes consecutivo interanualmente. Respecto al mes anterior bajó 1,4% en la medición desestacionalizada del estimador mensual de actividad económica (EMAE) que realiza el ente dirigido por Jorge Todesca. En lo que va del año, el crecimiento acumulado se redujo del 2,5% al 0,6%.

La sequía que azota al campo desplomó la agricultura 35,2% contra el mismo período de 2017 anterior y a la pesca 29,2%. La dependencia de estas actividades que genera el modelo del Gobierno llevó a números rojos las expectativas para lo que resta del año.

Orlando Ferreres debió transformar su perspectiva del 2,5% de crecimiento para 2018 antes de que comience el año a una caída del 1%. “Dos de los puntos porcentuales de la diferencia de los pronósticos se explican por el agro y los otros 1,5 puntos por las elevadas tasas y la volatilidad del tipo de cambio”, justificó Fausto Spotorno, el economista jefe de la histórica consultora.

Tras alcanzar un techo alrededor de los $ 30, el dólar se estabilizó en torno a los $ 28. No obstante esto, las corridas cambiarias que el Banco Central no supo controlar implicaron una devaluación del 48,1% en lo que va del año.

Para Orlando Ferreres, la industria cerrará el año con una merma del 0,6%, principalmente por la menor manufactura de los granos, pero también por las fábricas automotrices, que se ven golpeadas no sólo por la caída del mercado interno, sino también por las tasas de interés y la crisis de Brasil.

Incluso el FMI recalculó el derrotero del país, pero con una visión más formal y optimista tras el primer desembolso de un crédito por U$S 50.000 millones para financiar los déficit fiscal y comercial del modelo de Cambiemos. El lunes reconoció que espera una mejora del PBI de sólo el 0,4%, en lugar del 2% previo.

El derrumbe del 5,8% de la actividad es el mayor que atravesó Macri e incluso el más elevado desde julio de 2009, cuando se modificó la metodología estadística. No obstante, en junio de 2016 se había experimentado una caída similar, cuando tocó un 4,9% en medio de la recesión que el Gobierno sorteó temporalmente.

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