Por presiones de China, el presidente Mauricio Macri analiza reactivar la Central Termoeléctrica Belgrano II, paralizada hace más de cuatro años. Uno de los involucrados en la causa de "las fotocopias de los cuadernos" estaría involucrado en la ejecución de la obra.

El objetivo de los chinos, según contó La Política Online, es adjudicarse un proyecto emblemático del mercado energético argentino, de la mano de un socio local que tiene a sus dueños en prisión preventiva en el marco del escándalo por las supuestas irregularidades en la obra pública.

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La planta de 810 megavatios a construirse en la localidad de Campana fue otorgada a la firma de Gerardo Ferreyra durante el gobierno de Cristina Kirchner, con un anticipo de U$S 25 millones, de los U$S 1.100 millones que representaba la totalidad del costo para ese entonces.

Sin embargo, ni bien inició la gestión Cambiemos, el exminsitro de Energía Juan José Aranguren impulsó la transferencia de los activos y los derechos correspondientes a Electroingeniería por la fuerte oposición de Macri a raíz del histórico vínculo de la empresa con el gobierno anterior.

Así, el proyecto quedó paralizado, pero las necesidades energéticas en la Zona Norte del Gran Buenos Aires se mantuvieron intactas. Por esta razón, se reflotaría la posibilidad de iniciar la obra.