El presidente, Mauricio Macri, cometió un nuevo sincericidio al declarar que la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, está "contenta" con la designación del flamante presidente del Banco Central, Guido Sandleris, en reemplazo del saliente Luis Caputo.

Así, el jefe de Estado dejó expuesto que las medidas económicas y las decisiones políticas dejan de tomarse en la Casa Rosada y pasaron a realizarse desde Washington, sede del organismo multilateral mal recordado por su rol en la crisis del 2001.

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En una conferencia de prensa junto al ministro Nicolás Dujovne, Macri pidió hablar "en los próximos días" y ver "el resultado más allá del talento de cada persona que integra el gobierno".

"Lagarde se ha encariñado mucho con la Argentina. Lo que vamos a anunciar mañana es más apoyo, más confianza", disparó el primer mandatario.

Además, Macri felicitó a los trabajadores que no se adhirieron al paro general dispuesto por la CGT el último martes, anunció que muy probablemente sea este día cuando anuncien el nuevo acuerdo con el FMI, tras el fracaso estrepitoso del primero, a solo tres meses de su aprobación.