Un informe del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo cruzó una de las tantas mentiras repetidas por el multimedio oficialista Grupo Clarín sobre que la ex presidencia de Cristina Kirchner había gastado 12 mil millones de dólares por año en concepto de importaciones de combustible.

En una de las emisiones, un periodista de TN afirmó como parte de la tradicional argumentación de la pesada herencia, que durante el anterior gobierno se habían gastado 12.000 millones de dólares por año en concepto de importaciones de combustibles.

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La realidad es muy distinta. Según un informe del Observatorio y en base a la presentación de Gustavo Lopetegui que enseñó durante su última visita por Estados Unidos, se puede observar el devenir de la balanza comercial energética entre 2003 y 2015.

En el informe, se detalla que en primer lugar, y sin tener en cuenta los niveles de actividad económica e industrial ni la pujanza del mercado interno de aquel período, solamente en el año 2013 las importaciones de energía (gas, petróleo y combustibles) alcanzaron los 12.500 millones de dólares.

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En segundo lugar, el déficit de la balanza comercial energética se redujo 45% entre 2013 y 2015, mientras que el saldo (exportaciones menos importaciones) mejoró un 33%.

Es decir es falso que el kirchnerismo haya dejado ese monto en importaciones de combustibles. Apenas en un solo año de la etapa 2003 y 2015 alcanzó (superó) dicho monto, pero en materia de importaciones energéticas totales. Respecto de la balanza comercial, el kirchnerismo dejó más bien una significativa reducción del déficit (33%), mientras que una incontrastable disminución de las importaciones energéticas (45%) en los últimos tres años.

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A partir de que Cambiemos asumió la administración pública, sin contemplar en la comparación la actividad económica, el consumo ni la salud del aparato productivo e industrial argentino, se observa que las importaciones totales de energía se incrementaron 33% entre 2016 y 2018.

En cuanto al saldo, si bien cierto que se redujo ostensiblemente, tiene que ver ello con la duplicación de las exportaciones. En este sentido, se trata de exportaciones de excedentes artificiales, esto se basa en el excedente que deja la brutal recesión económica, la masiva desindustrialización y el tarifazo con la consecuente caída del consumo de los servicios públicos de gas y electricidad. La administración que dijo que venía a resolver las importaciones de energéticos no sólo no lo ha hecho, sino que las han incrementado.