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El actor y humorista Enrique Pinti se mostró compungido por la situación económica del país y contó que por ser diabético, tiene que enfrentar grandes gastos de prepaga y medicamentos. Asimismo, criticó con dureza al macrismo y sus defensores.

En declaraciones a Pop Radio, aseguró: "El agua me llega al cuello" y, aunque hizo la salvedad de "no estar en una situación límite", como gran parte de la población, explicó que afronta grandes gastos por ser diabético: "La prepaga, que yo tengo una prepaga buena, que yo saqué en el año 83 y tengo el mejor plan; me llegaron 39 mil pesos más la insulina que uso, que es importada porque así me lo mandó el diabetólogo, porque la puedo usar, me sale 36 mil pesos por mes".

"Lo más raro es tener que soportar que un Presidente con mala dicción me diga que estuvimos de fiesta 70 años"

En ese sentido, agregó: "Es la primera vez que el agua me llega al cuello, no porque esté en la ruina o me vayan a ver desesperado pidiendo limosna en la puerta del teatro Liceo diciendo 'yo acá llené, denme una moneda' (...) pero me marca la situación que es la primera vez que nos pasa".

"La escuchaba a (Ana María) Picchio, que está mal de plata, Hugo Arana vendió el auto, y son gente que le ha dedicado su vida a esto".

"La escuchaba a la Picchio, que está mal de plata, Hugo Arana vendió el auto, y son gente que le ha dedicado su vida a esto. (...) Para que un tipo exitoso que llenó tres décadas un teatro, esté asustado…", aseguró.

Por otra parte, criticó con dureza al macrismo y a quienes lo defienden: "Lo más raro es tener que soportar que un Presidente con mala dicción me diga que estuvimos de fiesta 70 años, que estuvimos de joda; o sea que yo, que tengo 80, debería estar de joda desde los 10 años y yo no vi ninguna fiesta".

"Que encima me digan sus funcionarios y toda la gente que a nosotros nos regalaban los servicios, y a mí nunca nadie me regaló nada. Que la luz, el gas o el teléfono fueran baratos o valieran lo que los gobiernos de toda clase nos decían que había que pagar. No era a la gorra, que nos regalaban. Había unas facturas que las elaboraban los gobiernos de turno, y nosotros teníamos que obedecer, porque caras o baratas siempre hubo que pagar porque si no te la cortaban, antes, ahora y siempre", añadió.

Y finalizó: "Entonces tener que aguantar que me digan que me regalaban los servicios, me enerva; no solo que me lo diga el gobierno sino un montón de pelotudos que hablan por televisión y por la radio, y que vos te querés matar, directamente".

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