En los primeros siete meses del año, los sueldos reales de los trabajadores cayeron 6,3%, de acuerdo a datos de Indec. Con una suba de la inflación promedio entre enero y julio del 19,6%, los salarios aumentaron el 12,1%, lo cual representa una pérdida de 7,5 puntos.

Sin embargo, peores números alcanzó el empleo no registrado: fue de 10,6%. Entre los empleados públicos cayó 6,5% y el retracción de los del sector privado fue del 4,3%.

En tanto, si a los ingresos de los trabajadores informales se le descuenta la inflación de la canasta de pobreza durante ese lapso, que fue del 20,7%, la pérdida real de ingresos se eleva al 11,4%. Y la caída es más grande si se considera la inflación de la canasta de indigencia del 22,2%.

A partir de estos datos se explicó el incremento de los niveles de pobreza, ya que muchos trabajadores estaban ganando en el límite del valor de la canasta de pobreza. Además, como los asalariados “en negro” ganan hasta un 52% menos que el resto de los trabajadores,fueron más castigados por la suba de los precios y por la caída de la ocupación laboral.

Según la medición del Indec, los trabajadores registrados representaron poco más de la mitad de los trabajadores, el sector público casi el 30% y los privados no registrados casi el 20%.

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