Los detalles de la autopsia al cuerpo de Débora Pérez Volpín confirmaron que la muerte se produjo por una perforación en el esófago sumado al suministro del aire al momento de la endoscopía.

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Según informó Todo Noticias, la perforación se hizo a cinco centímetros del borde del esternón y por allí entró aire a una presión llamativamente alta. La lesión era aguda, por lo que confirma que no estaba antes de que la periodista entrara al sanatorio.

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El informe refleja que la periodista ingresó al hospital solo con un dolor abdominal que fue agravado por una medicación errónea. Esto provocó una gastritis que se sumó a la primera molestia, que se estima fue causada por un cálculo.

Ahora queda investigar una posible cadena de errores médicos que podría haber comenzado desde el primer llamado médico y no solo en la responsabilidad del Sanatorio de la Trinidad, donde le practicaron la endoscopía.

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