En medio de un fuerte conflicto gremial por el cual los trabajadores del subte porteño volvieron a realizar medidas de fuerza, los principales dirigentes del sindicato de Metrodelegados, Roberto Pianelli y Néstor Segovia, se encuentran en un viaje “espiritual” por Roma en el que, según circuló en las últimas horas, mantuvieron una reunión con el papa Francisco.

Sin embargo, Segovia salió a desmentir esto: aunque hay supuestas versiones de los temas que hablaron, según indicó a radio La Red el encuentro todavía no se concretó. En este marco, hizo duras críticas a los medios de comunicación por difundir la noticia y por el tratamiento que tuvieron para con él durante el último tiempo.

“Quiero repudiar la manipulación mediática que están haciendo con mentiras. Todavía no nos juntamos con el Padre. Creo que con este rumor que hay en Buenos Aires es probable que se nos caiga la reunión”, lamentó, en diálogo con Luis Novaresio y Mariana Contartessi.

Por otra parte, se refirió a las críticas que recibió respecto a cómo pagó su viaje y las razones del mismo: “Tengo mi tarjeta de crédito que saqué por primera vez, saqué mis pasajes. Ida y vuelta me salió 42 mil pesos en 15 meses. Vine por mis propios medios, no soy de esa gente que usa la guita del sindicato, no soy ningún vividor de los trabajadores”, se defendió.

En este sentido, sostuvo que no quiere que este viaje se use “como algo político”, ya que es una cuestión “espiritual” de él a raíz de que se siente “muy mal” y tiene “problemas de salud después de tanta discriminación” que recibió en Buenos Aires “por parte de los medios”.

“Me preocupa el odio que hay hacia los trabajadores. Me duele mucho, están utilizando a los trabajadores, nos tratan de maltratar. Dicen que somos delincuentes, no hay paz. Todas esas cosas me hicieron mal. Porque injustamente fui preso, porque soy gordo, porque me como la zeta, fue algo terrorífico el bombardeo de los medios”, expresó.

Además, contó que el viaje lo planificó hace un tiempo, por recomendación de un compañero del subte que le dijo que ir a Roma le haría bien. “Aproveché y me fui a la Iglesia, pedí por mi vida como buen cristiano”, sostuvo.

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