La devaluación disparó los precios de los alquileres, al punto de que en el primer cuatrimestre aumentaron 14% en la Ciudad de Buenos Aires. En tanto, la inflación medida por el INDEC subió sólo 9,6%.

Un relevamiento de Inquilinos Agrupados asegura que los alquileres aumentaron un 14% durante los primeros cuatro meses del año por la corrida cambiaria que comenzó a fines de abril y que se extendió hasta la primera quincena de mayo. La pérdida de poder adquisitivo de quienes alquilan se vio aún más perjudicada por el aumento de tarifas de luz, gas y agua.

El Ministerio de Energía de Juan José Aranguren actualizó los cuadros tarifarios para el servicio de gas y de electricidad en diciembre de 2017 con un aumento del 58% en el primero y de hasta 70% en el segundo. Asimismo, hubo una nueva suba de la tarifa del servicio de gas, que se comenzó a aplicar desde el 1 de abril de 2018, de hasta 40% en los hogares. Por otra parte, el servicio de agua tuvo un incremento en mayo de este año de 26%, tal como había propuesto la empresa estatal AySA en una audiencia pública.

En ese contexto, desde Inquilinos Agrupados señalaron que si se proyectan estos números para todo el año, los alquileres en 2018 van a aumentar un 48%, mientras que la inflación va a ser 31,6%.Y agregaron que los inquilinos destinan un porcentaje cada vez mayor de sus ingresos en el pago del alquiler, por lo que "muchos están rescindiendo anticipadamente sus contratos porque no pueden pagar".

Gervasio Muñoz, presidente de la organización, remarcó que si un porteño con un ingreso de $ 21.000 quería alquilar en enero pasado un dos ambientes en Almagro de $ 10.000, debía destinar el 47% de sus ingresos en el pago del alquiler.

Al respecto, añadió: "El fenómeno que estamos viviendo es atípico, si la mitad de un ingreso se va en el alquiler y otro 20% se lo llevan las expensas, impuestos y servicios, a los inquilinos no les queda margen para cubrir el resto de sus gastos. Esta situación se manifiesta en el aumento de rescisiones anticipadas de contrato y en el atraso en los pagos. Mientras no se regule la rentabilidad propietaria, cada vez más inquilinos vamos hacia un lugar en donde no vamos a poder sostener el pago del alquiler y los propietarios no van a poder cobrarlos".

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