Desde que comenzó el tratamiento de la ley de interrupción voluntaria del embarazo en el Congreso de la Nación, 150.000 mujeres y personas gestantes abortaron en la clandestinidad, pusieron en riesgo la salud y la vida porque el Estado les dio la espalda. Solo en la provincia de Santiago del Estero, al menos tres mujeres murieron por abortos inseguros en el Hospital Regional. María Campos murió en febrero, días antes de que el proyecto de ley ingrese a la Cámara Baja y Liliana Herrera falleció este fin de semana.

A horas de la histórica discusión en el Senado, estos son los números e historias que importan. Los y las senadores que no den su apoyo a esta ley serán responsables que esta situación de desigualdad de género y de clase que se traduce en femicidios de Estado continúe de igual manera.

Son 29.000 abortos por mes, 985 por día y 41 por hora: el 9 de agosto cuando la discusión legislativa haya terminado, las mujeres y personas gestantes que tomaron una decisión sobre sus cuerpos por múltiples motivos seguirán abortando porque se trata de una práctica cotidiana. La cuestión se resumen en el siguiente binomio: legal o clandestino.

El domingo amaneció con la noticia del voto contra el aborto de la senadora de Río Negro Silvina García Larraburu, del Frente para la Victoria. La misma legisladora que después de la media sanción se había sacado una foto con sus compañeras del bloque anunciando que iban a apoyar de manera unánime. Este anuncio dejó un panorama difícil de cara a la discusión en el recinto, pero tampoco hay que olvidar que había sido complicado llegar a reunir los votos en Diputados.

De los y las 72 senadores, hay un total de 37 que en declaraciones públicas dijeron estar en contra y 31 que manifestaron su apoyo a la ley. En el medio quedan dos indecisos: el tucumano José Alperovich y el santafesino Omar Perotti. En los pasillos del Senado aseguran que los dos justicialistas no votarán en contra. También se cuenta en el “poroteo” una ausencia y una abstención. Por un lado la senadora justicialista por San Luis María Eugenia Catalfamo, cursa un embarazo avanzado y por ese motivo no puede viajar. Y la abstención es de la senadora neuquina Lucila Crexell.

La construcción de una ley no es matemática ni ciencias exactas y hay muchos factores que terminan determinando resultados. En la épica jornada del 13 y 14 de junio el millón de personas en la calle torció las voluntades de varios diputados y diputadas.

El camino hacia la construcción de la ley tampoco es una ruta en línea recta. Desde que el texto de la media sanción entró en la Cámara Alta los movimientos fueron de avances y retrocesos constantes a diferencia del debate en Diputados y Diputadas donde Emilio Monzó garantizó el devenir parlamentario y democrático. En el Senado, Gabriela Michetti primero giró el proyecto a más comisiones de las que correspondían y retardó el comienzo del debate.

Luego hubo obstáculos de todo tipo: desde las limitaciones para la cobertura hasta la imposibilidad de que varias de las activistas de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito pudieran presenciar las reuniones de comisiones.

Hacia el final, la estrategia de los y las senadores antiderechos fue imponer un debate reglamentario en el último plenario de comisiones. Una maniobra que determinó el hecho que aún no se sepa qué texto se va a discutir el miércoles. Quienes están en contra no presentaron ningún texto de rechazo o propuesta de dictamen y cuestionaron la validez del dictamen por el sí que reunió 26 firmas. La pelea por la interpretación del reglamento estuvo protagonizada por Miguel Ángel Pichetto, de un lado, y Federico Pinedo, del otro. El próximo 8 al comienzo de la sesión se dirimirá sobre cuál texto se trabajará: si sobre la media sanción que llegó desde la Cámara Baja o con la propuesta de dictamen que incorpora cuatro modificaciones y suma los apoyos de senadores que pedían esos cambios.

Ahora la maniobra de los y las senadores que están en contra que se amplíen los derechos de las mujeres y personas gestantes es anteponer el tratamiento de los pedidos de allanamiento a Cristina Fernández de Kirchner y así embarrar la cancha en el Senado en la previa del histórico debate sobre aborto. La comisión de Asuntos Constitucionales se reunirá el martes a las 18:30 hs. Un día antes y en plena construcción de consensos para que el aborto sea ley, la presión de Cambiemos sobre el Senado hizo que se convocara a esta reunión.

Los esfuerzos de aquellas senadoras que están por el sí a la legalización están concentrados en la disputa voto a voto. El tema CFK corre a todas y todos del eje de trabajo, al tiempo que redirecciona a la opinión pública. Mientras más de 100 caravanas de feministas empiezan el camino hacia Ciudad de Buenos Aires desde todas las provincias para acompañar en vigilia el tratamiento, los y las senadores estarán tratando otro tema que no revestía urgencia.

El lunes a la mañana la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito protagonizó una conferencia de prensa donde denunció esta serie de dilaciones, maniobras y obstáculos. Exigieron que se respete la institucionalidad del tratamiento. “Están conspirando contra el derecho al aborto. Son temas de interés nacional, respetamos que lo traten pero pedimos que nos respeten nuestro espacio y que pasen ese tema para la semana siguiente”, dijo Marta Alanis, de Católicas por el Derecho a Decidir.

No debería haber ningún tema por sobre la interrupción voluntaria del embarazo en esta semana clave para la historia política de la Argentina. Desde 1921 que el derecho a decidir sobre el propio cuerpo no es garantizado de una manera integral por el Estado y la demanda por aborto legal lleva más de tres décadas de lucha. Sin embargo, el mismo oficialismo que se jacta de haber “habilitado el debate” corre el eje del clima político-otra vez- hacia la ex presidenta.

El final todavía es abierto y la calle, como fue el 13 de junio, jugará un rol protagónico para determinar o torcer votos. La certeza es que no hay maniobra parlamentaria ni política que pueda revertir lo irreversible: el aborto será ley porque la sociedad ya lo despenalizó socialmente. Podrá ser el 8 de agosto o el 23 si vuelve a la Cámara Baja con modificaciones, pero no hay dudas que será ley.

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