Será mañana es la primera novela del mexicano Federico Guzmán Rubio (1977), publicada en junio por Momofuku, editorial dirigida por los escritores argentinos Hernán Vanoli y Lolita Copacabana. Revolución es quizá una de las palabras más poderosas del lenguaje. Eric Hobsbawn la señaló como un síntoma, como la ruptura violenta de las bases de un sistema, producto de resistencias, con efectos programáticos que configuran nuevos mundos; pero lo que en general entendemos por revolución señala determinado enemigo histórico: el capitalismo. Eso que debe derrotarse, que deben combatir a sangre y fuego sendos revolucionarios. Ahora, ¿Qué sucede cuando ese deber ser queda atrás?

Con Será mañana Guzmán Rubio encarnó la idea de revolución en el cuerpo de Barrunte, su personaje principal, quien fuera germinado por una india mexicana y un anarquista nacido en Odesa. En sus 292 páginas Barrunte, dotado de una vida casi eterna batalla en diferentes escenarios a lo largo de más de 100 años: Nicaragua, Argentina, Argelia, Irlanda, Cuba, Angola, son sólo algunos de los sitios que pueblan un relato anclado en Madrid, narrado en tercera y a veces en primera persona por este hombre convencido de que cada minuto vale oro para ser capitalizado en aras de su único objetivo vital: la revolución.

Una prosa recargada, irreverente y sensual, por momentos densa para quienes acostumbran leer estilos carverianos, posiciona con fortaleza la historia de este soldado camaleónico que militó todas las causas rojas a su paso y que, aún con la capacidad de distinguir el aura azul de quienes van a morir, no se rinde ni ante la decoloración y el fin del discurso que le da sentido. En Será mañana Barrunte ve un fulgor azul en futuros muertos y a poco de comenzar a contar lo nota en sí mismo, ahí aparece el novelón como el reportaje al pie del patíbulo de un siglo XXI que revela como viejos paranoicos los fantasmas de una izquierda que dejó de funcionar. Barrunte es entonces la caricatura que amarga escribe: "no hay nada más triste que perder cuando se tiene razón, que hacer el mal queriendo hacer el bien, que morir y matar cuando lo que se deseaba era vivir y dar vida". Sin llegar a aniquilar la cultura de izquierda que, sin dudas, Federico Guzmán Rubio ama, logra con Será mañana un ejercicio de crítica, golpe y espabile, de una educación sentimental que lo requiere.

La portada del libro es una ilustración de la artista Eugenia Loli: una pareja entrelazada, de rodillas, desnuda, chico y chica portan revólveres; un beso incrustado sobre flores y cristales. La bajada acentúa: Será mañana. La eterna pesadilla de la revolución.

Será Mañana
Federico Guzmán Rubio
Momofuku
292 páginas