Cuarenta años de trabajo, de escenografías, de andar por teatros, escuelas, el país... Libertablas es una cooperativa teatral independiente que festeja cuatro décadas de trabajo ininterrumpido. Han abarcado desde los clásicos internacionales hasta el sainete, pero en los últimos años se han transformado sin duda en el grupo que más se acerca a la comunidad escolar. Sus espectáculos Gulliver, Pinocho,Quijote, Leyenda y Cuentos de la selva, lograron la muy positiva unión entre diversión, mensaje y aspectos posibles de ser trabajados en clase. La compañía ganó los premios más importantes y sigue ofreciendo teatro de la más alta calidad para todos los públicos pero especialmente para niños y jóvenes. Ha estrenado casi 40 espectáculos que fueron vistos por más de tres millones de espectadores tanto en los escenarios más importantes del país y el extranjero como en las escuelas más olvidadas. En el marco del 10° aniversario de la reapertura de CC25 de Mayo, Libertablas presentará los espectáculos más exitosos de su historia, como prólogo a su gran estreno en Julio de 2018: Las mil y una noches.

El Destape charló con Sergio Rower, uno de los fundadores de la compañía que quiere celebrar a lo grande.

-¿De qué se trata Leyenda, el espectáculo que Libertablas está presentando basado en historias folklóricas argentinas?

-Historias de distintas regiones de nuestro país (Puna, Litoral, Patagonia, Tierra del Fuego y Bs. As), recogidas desde el acervo popular: los cuentacuentos se reúnen en un lugar suspendido en el tiempo y cada uno, con el pretexto de reavivar el fuego de la fantasía, aporta el suyo (conviven mapuches, onas, taitas, cazadores, llamitas, duendes, etc.). Desde el punto de vista estético, a cada relato lo acompaña una ambientación con coloración y elementos particulares, una voz de un cantante reconocido en su especialidad (León Gieco con un carnavalito, J. Zenco con una zamba, T. Parodi con un chamamé, Rubén Rada con una milonga y S. Mihánovich con una balada sureña), diferentes géneros titiriteros (teatro negro, sombras, guantes, botargas, otras manipulaciones). Entre todos, y con el papá que cuenta, la maestra que narra y cada chico que se expresa frente a sus amigos, lo logran: literalmente el fuego ‘levanta’.

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-Libertablas llega a sus 40 años de andar escenarios con el respaldo de un gran compromiso tanto en lo artístico como en lo social ¿Qué ven cuando hacen un recorrido a estas cuatro décadas?

-La mayor satisfacción es haber podido superar dificultad inmensa de, por un lado, lograr transformar la actividad artística en nuestra forma de vida y al “grupo” en una cooperativa que nos dé posibilidad de subsistencia económica y, por el otro, cumplir con el compromiso social que los integrantes sentimos, llegando a aquellos públicos que nunca pueden acceder al fenómeno teatral. Tenemos la seguridad de que, de los más de tres millones de espectadores que hemos tenido, gran cantidad son chicos que por primera vez vivían la experiencia del teatro. Y creemos profundamente que se trata de una actividad transformadora que, si bien no apunta (como la política) directamente a definir el modo de organización social, sí (como la educación) presenta modelos de largo plazo que transmiten la solidaridad y el compromiso con el otro.

-La trayectoria de Libertablas demuestra que es posible el trabajo cooperativo e independiente ¿Resulta complicado ir adelante con esa concepción laboral?

-Creo que luego de 40 años y tantos espectáculos, funciones, giras, festivales y premios obtenidos, resulta más clara esta respuesta. No es que llegamos a armar una cooperativa teatral autogestiva para poder trabajar de nuestra vocación. Es exactamente a la inversa. Armamos un todo con los mejores profesionales que pudimos conseguir, con quienes compartir esa vida profesional, una estética particular, una dirección hacia donde sentíamos que nuestro arte-oficio debía llegar. Fueron el profesionalismo, el respeto por el otro, la utopía y el afecto los elementos que le dieron esencia a este Libertablas. Creo entonces que el trabajo cooperativo no resulta más complicado que el intentar hacerlo de a uno o de a pocos.

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-En todos estos años hicieron Gulliver, también Pinocho, Quijote. ¿Por qué han elegido clásicos del teatro y la literatura?

-Los clásicos nos llevan a tratar los mismos asuntos con ojos renovados. Los grandes temas, sea dentro de un espectáculo estrictamente para niños o para jóvenes, resultan provocadores. A primera vista sería más fácil recurrir a conflictos más pedestres, domésticos. Las grandes obras los contienen, pero además se plantean variables existenciales que enriquecen el pensamiento y la mirada. Y otra cosa: no nos cercenan, sino por el contrario, un material que ha perdurado es elástico, nos permite adiciones, sustraer y cambiar, sin que lesionemos el original (al menos nos obligamos mucho a no hacerlo). Entonces adaptamos y transponemos. Disfrutamos de la intertextualidad. Y en lo que hace al modo de llevarlos a cabo, nos eleva buscar, tanto desde la actuación como de los materiales utilizados (objetos, músicas, elementos parateatrales), buscar, decimos, estar a la altura de esos monstruos y/o de esas criaturas creadas para toda la humanidad, no para un puntito perdido del planeta en un minuto solo del tiempo cósmico, o, más concretamente, para una franja determinada de espectadores cautivos.

-El títere tiene una historia que atraviesa a la humanidad ¿Cuál es su definición de títere?

-Títere es, según una clásica definición de Ariel Bufano, todo objeto puesto en función dramática. Es decir que cualquier cosa que no es un sujeto, es decir una persona, pero juega, animada por ese sujeto, como un personaje en un contexto teatral, es un títere. Por eso llamamos títere tanto a objetos primarios, animados directamente o a técnicas tradicionales como el guante (guignol) como a objetos de las técnicas o tamaños más diversos. Y disfrutamos de interrelacionarlos con los actores en el juego teatral, para contar aquellas historias que nos apasionan.

-¿Cómo analiza a la producción de espectáculos infantiles que hay en Buenos Aires?

Es tan vasta que conlleva a distintos ejes de análisis. En principio hay mucho: El que deviene de investigaciones profundas, el que llega desde lo promocional televisivo nacional o internacional, el de los grupos estables que han conseguido un lenguaje común, el que trabaja sobre un tiempo específico (microteatro) o un destinatario exclusivo (teatro Bombón), el de los teatros oficiales.

Además el análisis también necesita algún parámetro más: en cada proyecto hay necesidades, costos y búsquedas muy distintas y eso arma un colorido mapa del espectáculo infantil. Por supuesto solo algunos de ellos son, para nuestra concepción, teatro (o verdadero Teatro Infantil).

-¿Qué es ser titiritero? ¿Cómo comienza la creación de un personaje? ¿Primero el títere y después su personalidad? ¿O al revés?

-Un titiritero es un actor que se expresa a través de un objeto. Coloca su energía expresiva fuera de sí mismo, sintetizándola en otro lugar que no es su cuerpo propio completo. A veces en una parte de ese cuerpo, otras veces a través de hilos, varillas o controles remotos. Los procesos de creación son muy particulares de cada material, pero todos los caminos son válidos si conducen a la comunicación. Empezar por el propio cuerpo, o por el objeto… lo importante es involucrar la personalidad creativa del actor-titiritero para descubrir las acciones expresivas originales que puedan ser transmitidas, primero al objeto, y finalmente al público.

-Javier Villafañe ha sido el hombre que dejó una sello en el teatro de títeres en el país ¿que marcó para las siguiente generaciones de artistas?

-Javier es un ejemplo en casi todos los rubros que analicemos. Pero no es justo limitarlo al teatro de títeres. La poesía y el arte en general fueron aguas en las que nadó con soltura. Sin embargo, en lo referente al arte titiritero, creó una forma de vida muy profesional, viviendo de su trabajo, a la vez que investigó en lenguajes expresivos de las más diversas extracciones. En 1986 asistió al estreno de “Sueño de una noche de verano” que hicimos con Libertablas en el Teatro Cervantes, espectáculo que se aventuraba con osadía en el mundo de Shakespeare y también de los títeres. Cuando salimos nos dijo: “Ustedes van en avión, yo todavía en mi carromato.” Sin embargo Javier, en su carromato, inventó un lenguaje, una poética y una forma de vida sin la cual a ningún titiritero actual nos hubiera sido posible despegar.

-¿Qué tienen en carpeta para los próximos 40 años de Libertablas?

-Mientras intento contestar esta pregunta el mundo cambia cada vez más vertiginosamente y pasa de contar una epopeya, a un video clip de 3 minutos o a un Twitter de 140 caracteres.-Muchos de aquellos autores que vinieron a nutrir y cambiar nuestro mundo se tomaban mucho más tiempo que eso.Hoy estrenaremos “Las 1001 noches” en el Teatro 25 de Mayo para vacaciones de invierno. Pasiones, amores, canciones, todas las técnicas titiriteras... 1001 noches que nos llevan a tener tiempo para el otro, para soñar entre cuentos y cuentos dentro de cuentos. Nuestra mejor carpeta tiene en su caratula los años transcurridos, los más intensos afectos, la esperanza de perpetuidad en algún recuerdo de algunos de los millones de espectadores que vieron alguna de nuestras obras y quizas el deseo de ser ejemplo para que otros jóvenes apasionados y profesionales tomen la posta de esos próximos 40 años por venir.

Las presentaciones de junio

LEYENDA

SÁBADO 9 Y DOMINGO 10 DE JUNIO 15 HS.

Un sorprendente paseo visual y sonoro por leyendas tradicionales de diversos puntos del país. Leyenda encara desde una puesta llena de muñecos cinco leyendas folclóricas argentinas: La leyenda Yámana de los delfines (Tierra del fuego), la leyenda del Nahuel (Mapuche), la del Yasí yateré en el litoral y la de Coquena en la Puna, a las que se agrega una leyenda del Buenos Aires tanguero.

CUENTOS DE LA SELVA

SÁBADO 16 Y DOMINGO 17 DE JUNIO 15 HS.

SÁBADO 23 Y DOMINGO 24 DE JUNIO 15 HS.

Cuentos de la Selva fue escrito por uno de los más grandes cuentistas de la literatura rioplatense: Horacio Quiroga. El espectáculo narra cuatro de las más famosas historias : “La tortuga gigante”, “La abeja haragana”, “El paso del Yabebirí” y “Las medias de los flamencos”.

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