Un niño de 10 años murió tras ser baleado en el corazón en la puerta de su casa mientras jugaba con sus amigos. La víctima, identificada como Ricardo Gabriel Ocaranza, recibió un disparo en el corazón al quedar en medio de una pelea entre dos vecinas.

El trágico hecho ocurrió alrededor de las 21.30 en el barrio 1ª de Mayo de Banda del Río Salí, en Tucumán. “Mamá, me pegaron un tiro”, llegó a decirle el niño a su madre Verónica Ocaranza, antes de morir.

La tía de Gabriel, Valeria del Carmen Paz, relató al diario La Voz que su sobrino llegó hasta la casa en muy mal estado: “Tenía una herida de bala a la altura del corazón y le salía sangre por la boca”.

El joven murió a los pocos minutos de ingresar al hospital y, según describieron los médicos, el disparo mortal ingresó a la altura de la axila y atravesó su corazón. En tanto, su amigo fue derivado al hospital del Niño Jesús con una herida de bala en el brazo derecho. Fuentes médicas precisaron que está fuera de peligro.

“Hubo una pelea entre dos vecinas. Se habrían tomado a golpes. Una denunció que la otra la atacó. Luego, los familiares de la adolescente que supuestamente fue agredida fueron a buscar a la otra y realizaron disparos en la calle”, indicó una fuente judicial a La Gaceta.

Los restos del niño fueron velados el domingo por la tarde en la casa de sus abuelos. El pequeño era el segundo de cinco hermanos y cursaba el tercer grado en la escuela, contaron sus familiares.

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