El diputado nacional de Evolución Martín Lousteau cuestionó este martes al juez Gabriel Ghirlanda por la "demora" en la causa que investiga la muerte de la legisladora porteña Débora Pérez Volpin y afirmó que su actitud es "sumamente preocupante".

"Estamos muy preocupados por la demora. Cuanto más se demoran las cosas más posibilidades tienen las partes que tienen interés en esconder las cosas", sostuvo el legislador.

En diálogo con Radio Mitre, el ex embajador argentino en Estados Unidos consideró que "la actitud de Ghirlanda es sumamente preocupante, porque lo primero que tenía que hacer es tratar de secuestrar todo el material que puede tener que ver con el fallecimiento y que explique qué es lo que ocurrió. Pero dejó pasar 72 horas. Las pericias tendrían que estar listas hace rato".

"Tendría que haberse llevado las computadoras, las filmaciones de las cámaras, los celulares, el listado de personas que participó. Pero no hizo nada de eso. El endoscopio que se secuestró es tan viejo que no produce imágenes, por eso hay fuertes sospechas de que el aparato que la clínica entregó no es el que se utilizó para hacerle el procedimiento a Débora", añadió.

A dos meses de la muerte de la periodista en el Sanatorio de La Trinidad en Palermo, Lousteau remarcó que "es un juicio por una muerte irregular, por posible homicidio" y recordó que "entre las partes no puede estar imputada una sociedad anónima".

"Sin embargo, el juez le permitió a la clínica y a (la empresa de medicina prepaga) Galeno poner peritos en la autopsia, que no corresponde porque es materia penal", se quejó.

Ante esas presuntas irregularidades, el ex ministro de Economía remarcó que "uno quisiera ver un juez que actúa como juez, pero no está buscando la verdad".

La periodista y legisladora porteña Débora Pérez Volpin falleció el pasado 6 de febrero mientras se sometía a una endoscopía en el Sanatario de La Trinidad.

En la causa que investiga la presunta comisión del delito de "homicidio culposo" son investigados como principales sospechosos la anestesista Nélida de la Puente y el endoscopista Diego Bialolenkier.