El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodriguez Larreta, es uno de los pocos del equipo de Cambiemos que todavía mantiene una buena relación con la Iglesia. En el acto en la catedral porteña por el aniversario del 9 de julio pronunció un discurso conciliador con la institución católica.

Quiero presentarme ante Dios como Jefe de Gobierno, consagrando mi vida, mi gestión y la Ciudad de Buenos Aires al cuidado del Sagrado Corazón de Jesús”, declaró Larreta en la celebración de la independencia que compartió junto al arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli, y la vicepresidenta Gabriela Michetti.

La Iglesia y el Gobierno atraviesan el peor momento de su relación, aunque jamás tuvo su momento óptimo. La despenalización del aborto que Macri impulsó fue el detonante y, ante la posibilidad cierta de que el Senado termine de aprobar el proyecto, la situación se tensa aún más.

Dios de todos, te pido por cada uno de los que viven y pasan a diario por esta Ciudad. Te pido por nuestros niños, nuestros jóvenes, por cada adulto o anciano”, dijo Larreta. Al mismo tiempo pero en Tucumán, Macri también mandó una señal y se abstuvo de asistir al Tedéum en esa provincia.

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