A tan sólo seis años de haber sido adquiridos, Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) deberá desechar los 36 vagones que le compró a España por cuatro millones de euros, debido a que se comprobó la presencia de asbesto, una sustancia nociva que provocó muertes por cáncer en el país europeo.

La gestión del presidente Mauricio Macri como jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires adquirió los vagones modelo CAF 5000 en 2011, a pesar de que tenían más de 30 años y se encontraban al límite de su vida útil. De hecho, muchas de las unidades nunca pudieron ser puestas en funcionamiento por su avanzado deterioro.

Sin embargo, eso no bastó, y SBASE continuó usándolos para transportar pasajeros. Pero después de reiteradas denuncias por parte de los Metrodelegados respecto a la presencia de asbesto, finalmente la empresa, dependiente del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, reconoció la situación y deberá descartarlos como chatarra.

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“Hemos contratado, con intervención de la Agencia de Protección Ambiental, a una empresa autorizada para que hagan la disposición final de los componentes con amianto. A los coches se los chatarreará”, anunció el presidente de Sbase, Eduardo de Montmollin, en una entrevista con el portal EnelSubte.

En España, la presencia de asbesto en los vagones que en Argentina recorrían la línea B generó un escándalo, ya que enfermó a varios trabajadores de cáncer, e, incluso, algunos murieron. Fue entonces que los empleados y empleadas del subte porteño comenzaron a exigir que se haga algo al respecto, frente al silencio de la empresa.

Por otro lado, en el momento de la compra hubo denuncias respecto a que se hizo sin licitación, como exige la ley, y se cuestionó que Macri haya hecho una inversión de medio millón de euros en vagones de más de 30 años al límite de su vida útil. De hecho, los mismos sólo funcionaron por menos de seis años, ya que hoy ya no están operativos.