El nacimiento de una hija o un hijo es un evento muy especial para toda familia. Sin embargo, hay un marco de desigualdad en lo que esto significa para cada parte de la pareja: la extensión de las licencias que corresponden a los padres no tienen punto de comparación con la de las madres.

Es que, mientras que en el caso de las mujeres la ley argentina contempla un período de 90 días pagos de cese de la actividad laboral -45 antes del parto y 45 después-, para los hombres sólo se consideran dos días, luego del nacimiento. Esto, por supuesto, suponiendo que se trata de una pareja heterosexual.

Esta distinción entre varones y mujeres refuerza un estereotipo social y cultural que sostiene que quienes deben dedicarse a las tareas de cuidado y crianza son ellas, mientras que, al mismo tiempo, les quita a ellos la posibilidad -y la responsabilidad- de ser parte de los primeros meses de vida de su hijo o hija.

En este marco, el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) lanzó la campaña Más Licencia x Paternidad, con el fin de dar un “primer paso” en reducir la brecha de género tanto en lo laboral como en materia de cuidados.

Una parte importante es la visibilización, para lo cual crearon un sticker para pegar en los transportes públicos. El mismo retrata la típica imagen que se ve en los asientos reservados: una persona sosteniendo en brazos a un bebé, pero, esta vez, no es una figura femenina sino masculina. La imagen se puede descargar e imprimir desde el sitio web de la campaña.

“Argentina es uno de los países con menos licencia por paternidad en América Latina. Un esquema de licencias que apunte a la corresponsabilidad no sólo es más justo en términos de género sino que tiene beneficios para niñas, niños y adolescentes. Además, implica reconocer no solo la responsabilidad sino también el derecho que tienen los varones de compartir tiempo con sus hijas e hijos y ser parte activa de sus vidas”, sostienen desde la campaña.

Cabe recalcar que las convenciones sociales que llevan a pensar en la mujer como la única que puede y debe hacerse cargo de la crianza de los hijos e hijas lleva a que muchas casadas o en pareja no sean contratadas en nuevos trabajos ante la posibilidad de que queden embarazadas -incluso si ellas no tienen entre sus planes hacerlo.

Esto se debe a que el “gasto” que significarían las licencias por maternidad se considera por sobre el aporte que esa mujer puede hacer a la empresa de acuerdo a su experiencia y capacidades. Esto es aún peor si ya se encuentra cursando un embarazo.

Por esto, Natalia Gherardi, la directora ejecutiva de ELA, analizó que “la corresponsabilidad en el cuidado” de manera equitativa entre varones y mujeres “tiene un efecto en la reducción de las brechas económicas de género, creando mayores oportunidades laborales y profesionales para las mujeres”, ya que los hombres no tendrían ventaja en este sentido a la hora de ser tomados en un trabajo.

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Es importante tener en cuenta que, si bien la extensión del período de licencia por paternidad es un derecho a conquistar y significaría un gran avance en materia de igualdad de condiciones entre hombres y mujeres, hacer sólo eso no implicará alcanzar una verdadera equidad: para eso, también se deberá reforzar que las tareas de crianza y cuidado de los hijos e hijas sean compartidas tanto por las madres como por los padres.

Además de esto, la campaña también contempla avanzar con otras políticas públicas para una organización social del cuidado más “equitativa” en todas las configuraciones familiares, como “equiparar los días otorgados por nacimiento a los otorgados por adopción, contemplar las situaciones de familias integradas por dos madres o por dos padres o reconocer las necesidades de cuidado de niñas, niños y adolescentes más allá del nacimiento”.

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