El presidente Mauricio Macri manifestó en la apertura de sesiones del Congreso que el Gobierno lleva políticas económicas gradualistas y, por ese motivo, recibe críticas tanto de sectores que le exigen medidas de shock, como también que otros les piden que nada cambie.

Si bien dijo ser gradualista, retomó la idea de que están desactivando una bomba heredada, pero en realidad son ellos quienes la están encendiendo, creando un laberinto autoinducido. A pesar de trasladar la solución al aumento de tarifas, el déficit fiscal continúa en aumento. Sin embargo, ese no es el único problema, ya que la situación externa empeora.

SUSCRIBITE PARA QUE EL DESTAPE CREZCA

Si comparamos el déficit comercial de 2015 con el de 2017, éste pasó de 1% al 3% del PBI y la situación se agrava con el déficit de cuenta corriente que pasó del 1,5% al 5% en el mismo período.

Embed

La deuda que el Gobierno tomó representa un 58% del PBI, con la importancia de los intereses de deuda que significan un 2,5% del PBI. Es decir, que se llevan por el lado financiero el ajuste que imponen sobre el gasto. Lo más grave es que lejos de orientar la deuda al cambio de estructura la terminan por afectar, destruyendo industrias, capacidades tecnológicas y empleo.

Por el modelo gradualista del gobierno en el 2016 se perdieron 63.000 puestos de trabajo en el sector industrial. Según los últimos datos de la UCA el 48% de niñas y niños de 0 a 15 años viven bajo situación de pobreza y -uno de los datos más impactantes- el hacinamiento urbano aumentó de manera enorme durante el período de Gobierno.

Este modelo al que el presidente Mauricio Macri llama “gradualista” solo cierra con deuda.

En esta nota