En Brasil, la Corte Suprema de Justicia impidió la asunción de Cristiane Brasil Francisco como ministra de Trabajo, puesto que fue condenada por la justicia laboral tras no pagarle correctamente el salario a su ex empleados. Mientras tanto en Argentina el gobierno de Mauricio Macri sigue respaldando al ministro de Trabajo Jorge Triaca, envuelto en un caso similar.

La presidenta del Supremo Tribunal Federal brasileño, Carmen Lúcia Antunes, fue quien aceptó un pedido cautelar por cuestiones morales por parte del Movimiento de Abogados Laboralistas Independientes. A partir de decisión, la candidata del partido de Michel Temer no pudo acceder a sus nuevas funciones. Sin embargo, el Poder Ejecutivo va insistir para que pueda asumir en la cartera laboral.

La jueza dio un plazo de 48 horas a las partes y a la procuradora general de la república, Raquel Dodge, para presentar argumentos frente a la decisión cautelar que responde a una cuestión de "moralidad pública". La diputada está señalada por no haber pagado de forma correcta a sus ex empleados. Al parecer, nunca formalizó la contratación.

En Argentina, distinto es el tratamiento sobre Jorge Triaca, quien presenta un respaldo absoluto por parte del gobierno nacional. El ministro fue denunciado por su empleada, Sandra Heredia, quien reveló que trabajó en negro para la familia desde 2012 a 2015. Además, había sido designada frente al Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), gremio intervenido durante la gestión Triaca.