Por la crisis económica generada por el Gobierno, la industria alimenticia se desplomó hasta niveles preocupantes. La caída generalizada del consumo, producto del derrumbe del poder adquisitivo frente a la inflación, afectó de forma negativa el nivel de ventas.

Según un informe del estudio a cargo de la diputada nacional por Unidad Ciudadana Fernanda Vallejos, la actividad del sector alimentario mostró una contracción del 8,2% en los últimos seis meses y la utilización de la capacidad instalada del sector promedió el 61,4%, cinco puntos porcentuales menos que los años anteriores.

Por ejemplo, Molinos Río de La Plata lleva perdidos más de U$S 50.5 millones en los primeros nueve meses del año y Ledesma registró un déficit de U$S 34.4 millones en el mismo periodo.

De acuerdo a datos de Indec, la variación de ventas de productos alimenticios en supermercados arrojó retracciones del: 6% en lácteos, 3% en frutas y verduras, 3% en almacén, 2% en rotisería, 2% en carnes y 1% en panadería.

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