La sucesión de hechos inconcebibles para tradiciones afincadas en la sociedad argentina, encienden una alarma a la que es preciso prestarle atención, por las acechanzas que implican para el sostenimiento de una vida comunitaria respetuosa de la diversidad, la pluralidad y la libertad.

La involución de la especie

Muy a pesar de Darwin, la especie humana no evoluciona. Esto se advierte en el retroceso vertiginoso de que dan cuenta diferentes indicadores (conflictos bélicos, migraciones multitudinarias, pobreza y miseria, trata de personas que se asimila al tráfico de esclavos que los países europeos lideraban entre los siglos XVI y XIX, explotación del trabajo infantil, insensibilidad de amplios sectores sociales sobre la suerte de los otros, degradación de las democracias y menoscabo permanente de los derechos humanos). Acompañado por la ineficacia ostensible de los Organismos Internacionales, como no sean aquellos que sirven de sustento a la Plutocracia imperante.

Cada día se ve más claramente que el sistema que gobierna al mundo se ha despojado de todo signo de humanidad, naturalizando fenómenos como que el uno por ciento (1%) de la población acapare riqueza igual o superior a la porción que se reparte el otro noventa y nueve por ciento (99%).

¿Cómo puede reunirse tanta fortuna si no es robando? Aunque quizás sea más exacto decir “saqueando”. Para luego mostrarse como benefactores, creando Fundaciones con diferentes denominaciones y declarados magnánimos propósitos, que son meros instrumentos de lavado de dinero y de evasión fiscal.

Acontecimientos reveladores

La Argentina sin duda ha reingresado a ese Mundo, no impulsada por fenómenos climáticos sino por decisiones políticas concretas y conforme a un plan deliberado, abandonando desde 2015 el sostenimiento de valores éticos e institucionales fundamentales.

Se asiste impasible a la instalación de modalidades ingeniosas de trabajo esclavo, que están a la vista de todos -ya no se esconden sólo en cuevas de talleres textiles al servicio de las grandes marcas-, como sucede con empresas del tipo Rappi y Glovo cuyos trabajadores con indumentarias vistosas caminan y pedalean por cientos entre nosotros. Y cuando tratan de organizarse gremialmente son desconectados –como una suerte de Matrix-, sin que se verifique una reacción estatal por la evidente práctica antinsidical en desmedro de la novel asociación sindical de APP.

El trabajo infantil es una lacra especialmente presente en el ámbito rural cuyo combate lleva muchos años, que tuvo hitos relevantes en esa lucha con la sanción de la Ley 26.390 en el 2008 (que ratificó su prohibición, elevando la edad mínima a los 16 años) y con el Nuevo Estatuto del Peón Rural (Ley 26.727) en 2011. Sin embargo, en este año, decretos in-Morales del Gobernador de Jujuy habilitan el trabajo de niños y niñas desde los 10 años en faenas tabacaleras. Hasta se atreve un legislador salteño a presentar un Proyecto de ley con igual propósito, argumentando con total desenfado que con ello se favorece la “cultura del trabajo” y se evita que suceda que quienes no utilizaron una pala desde chicos vean una siendo grandes y se infarten, siendo de presumir que el patricio de Salta sólo haya visto la pala con la que junta el dinero de sus negocios agrarios.

En estos días nos ha conmovido la declaración de Eduardo Constantini, con una fortuna cuyos orígenes desconocemos, quien afirmó que él también padece la crisis porque ha dejado de ser “billonario” (término aplicado a quien posee más de 1.000 millones de dólares, declarados). A la par otro de nuestros próceres, el italo-argentino Cristiano Rattazzi (dueño de Fiat), manifestó su apoyo pero crítico al Gobierno, quejándose de que todavía no se le dio a los principales grupos económicos todos los beneficios que esperan.

Aerolíneas Argentinas, recuperada luego del vaciamiento provocado por los mercaderes españoles émulos de los conquistadores del Siglo XV, es nuevamente objeto de maniobras similares tendientes a su reprivatización. Una asamblea de trabajadores en reclamo del pago de los salarios pactados, dio lugar a una ilícita suspensión aplicada a varios cientos de ellos.

Con tal excusa el Presidente de esta compañía afirma que no podemos pagar sueldos con nuestros propios recursos. A su vez Dietrich, que en octubre de 2018 en un Foro en Panamá decía que AA estaba yendo al equilibrio el año que viene aunque el aumento del precio del petróleo y la devaluación ha generado un bache; esta semana hacía una comparación bizarra, entre los subsidios para el mantenimiento de la aerolínea con lo que podrían significar volcados –a los porteños- en la construcción de Metrobuses.

Por su parte, en una de las reflexiones profundas a que nos tiene acostumbrado, Macri había dicho cuántos jardines de infantes podrían construirse con esos recursos, eludiendo su incumplimiento de la construcción de 3000 jardines prometidos en la campaña que lo llevara a la Presidencia.

Una reciente publicidad de Flybondi, que es más bondi que fly por los reiterados incumplimientos con sus pasajeros, le propone al Gobierno que ahorre utilizando sus servicios para viajes oficiales en desmedro de la línea estatal. En igual sentido, pero con el agravante de avasallar también nuestra soberanía nacional, se habilita a Latam a unir San Pablo –previa escala en Córdoba- con las Islas Malvinas.

Contrastes – Indecencias explícitas

A un día del homenaje a los tripulantes del ARA San Juan para clausurar su búsqueda, convocados los familiares que nunca fueron recibidos por Macri, llega la noticia de que encontraron al submarino y lo comunica el Presidente en un brevísimo mensaje grabado de menos de cinco minutos. Luego del cual se va a disfrutar varias horas, baile incluido, a una fiesta que no podía perderse con sus amigos ricos y famosos.

En Nordelta, emprendimiento cuyo Presidente es el empobrecido Constantini, los “vecinos” impiden que las trabajadoras que limpian sus casas, su ropa sucia, se ocupan de sus niños y mascotas viajen en las mismas combis que utilizan ellos, aduciendo que hablan fuerte, son desprolijas y huelen mal.

En Tilcara, los miembros de la Comunidad Cueva del Inca, a los que se les restringe la posibilidad de ampliar sus viviendas en las tierras que ocupan y cuyos reclamos no son atendidos por el Gobierno, iniciaron una serie de acciones que comprendió esta semana una protesta con corte parcial de la Ruta 9. La respuesta institucional fue la represión, siendo desalojados a balazos los hombres mujeres y niños que allí se encontraban.

En Villa Celina, Provincia de Buenos Aires, este jueves ocurrió algo similar pero con consecuencias fatales, cientos de personas ocupaban pacíficamente tierras fiscales ante la desesperación por contar con una vivienda, pues habitan una zona muy pobre en la cual sólo acceden al alquiler de piezas de dos metros por cuatro en la que viven familias numerosas; y luego de la advertencia policial de que si querían guerra la iban a tener, comenzó una brutal y desproporcionada represión que provocó muchos heridos y le cobró la vida a Rodolfo Orellano, un joven de 33 años padre de cinco hijos, militante de la CTEP que se había solidarizado con los ocupantes.

El Ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, se rehusó a hacer declaraciones hasta tanto se realizara la autopsia y en línea con "la doctrina Chocobar" afirmó que no iba a suspender preventivamente a los policías implicados, cuando es lo que corresponde en casos semejantes con carácter transitorio y mientras se investiga un hecho de tal gravedad.

Las instituciones principales de la República son cercadas (la Casa Rosada, el Congreso Nacional, el Palacio de Justicia) poniendo cada vez más distancia con la ciudadanía, a tal punto que sólo se plantea su funcionamiento anteponiendo barreras de ese tipo, supuestamente insuperables. No se concibe el desarrollo de sesiones legislativas trascendentes y de enorme interés general, sino rodeadas de vallas y de cientos de policías –proclives y alentados a la acción- munidos de una parafernalia represiva.

Un país “country”

Inmigrantes españoles, italianos, polacos, rusos, armenios, turcos y de otras tierras remotas llegaron al país arrastrando pobreza, miseria y persecuciones de distinta índole.

Hoy sus descendientes, enriquecidos o pertenecientes al clásico medio pelo argentino, los enaltece -omitiendo sus orígenes- por su aporte tenaz a nuestro desarrollo. A la vez que denigran a la actual inmigración boliviana, peruana, chilena y paraguaya tildándolos de vagos, narcos o, simplemente, de pobres que usurpan el trabajo nacional y se sirven gratuitamente de los servicios de salud o educativos.

Celebrando inconstitucionales normativas que habilitan la expulsión, sin juicio ni condena previa, de los extranjeros sospechados de algún delito o de meras imputaciones verdaderamente sospechosas.

Son los mismos que, en buena medida formados en la educación pública y gratuita, hoy no ofrecen reparo alguno a la desfinanciación de las universidades nacionales, al reemplazo de decenas –y centenarios- institutos del profesorado por la UniCABA pergeñada para negocios tercerizados, o a la pauperización salarial de los docentes.

Esos, que se alarman y abogan por una drástica respuesta –cualquiera fuere el costo social- frente a las protestas de los jubilados, de los trabajadores, de las organizaciones sociales, de los que están siendo sumidos en una asfixiante miseria.

Pero que aplaudían o se sumaban a los ahorristas piqueteros que en 2001 clamaban por su dinero robado por los bancos, o a los que ocupaban las rutas del país –generando graves riesgos de desabastecimiento- aferrados a conservar sus ganancias extraordinarias, en las protestas organizadas contra la Resolución 125 del 2008; o marchaban por la muerte de Nisman –un fiscal superfinanciado y que en 10 años no realizó investigación útil alguna-, sin que nunca se hubieran interesado por la causa de la AMIA ni mucho menos participado de manifestación alguna por los derechos humanos.

Como otro signo de época, la Ministra de in-Seguridad propone a la población de Buenos Aires que abandone la ciudad y aproveche el fin de semana largo que nos ofrece el G-20, con abstracción del empobrecimiento creciente que en general hace imposible tal alternativa, sumado a la necesidad de trabajar o a la falta de disponibilidad propia de aquellos que son empleados.

¿A quién le habla Patricia Bullrich? A los pocos, a los acomodados, a los propios, a los otros tantos que se obstinan en anteponer un muro entre su mundo country ficcional y la realidad circundante.

Desde siempre han existido conductas discriminadoras como las nordeltinas, también los “pobres” ricos que se quejan de sus infortunios, los que miran al costado ante violencias institucionales, los que enceguecidos por ser o siquiera parecerse a quienes desde arriba los pisan tratan de hacer pie sobre la cabeza de los que están abajo con tal de mostrarse diferentes a éstos.

Lo nuevo en Argentina es que tales execrables actitudes se exhiban sin pudor alguno, públicamente, naturalmente, y que no reciban un repudio general. Que se admita ligeramente una organización social medieval: intra y extra muros.

Quizás anticipándose a los tiempos, Gasalla y Perciavale lo planteaban a fines de los años 60’ en la época de los Café Concert, cuando se burlaban de cierta tilinguería en un diálogo entre “gente bien” y acusando a los pobres de comunistas, decía uno de ellos: si tanto le gusta, que se vayan, que se vayan todos a Rusia. Y a la preocupada interpelación del otro: ¿y quién va a hacer las cosas entonces?, luego de un instante de vacilación respondía: Y bueno…que dejen todo hecho y que se vayan.