En su discurso del 1º de marzo de 2017, el presidente Macri afirmó "Después de una década…, empezamos a normalizar el sector energético para que las familias, los comercios y las fábricas tengan energía cuando la necesitan". Sin embargo, el análisis de los propios datos oficiales (ENARGAS), publicados por OETEC, demuestran que aquel anhelo presidencial fue una más de las innumerables promesas incumplidas.

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En primer lugar, la expansión del servicio público en cantidad de usuarios registró en 2017 su peor desempeño desde 2002; su variación fue del 1%, apenas por encima del 0,7% de aquel año (subrayado en rojo):

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En segundo lugar, los dos primeros años de gestión macrista cargan con la menor incorporación de usuarios a dicho servicio público de todos los gobiernos anteriores desde la segunda presidencia de Carlos Menem.

Incorporación de nuevos usuarios: 41% menos que en 2015

Cuando se examinan, no ya los usuarios totales sino los nuevos usuarios incorporados al servicio público (NUI), encontramos que en 2017 este indicador se contrajo un 26%, acentuando la caída del 19% del 2016. En relación a 2015, la contracción es del 41%. ¿Qué significa esto? Que, por ejemplo, si en 2015 se incorporaron 100 usuarios nuevos, en 2017 fueron 59 (caída del 41%). El primer gráfico ilustra los NUI en el contexto histórico. En 2017 se incorporaron 88.602 usuarios nuevos a este servicio. Es el peor registro desde 2002, y el segundo más bajo desde 1993. El segundo gráfico, la comparación entre 2017 y 2015:

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Usuarios residenciales: la peor incorporación desde 2002 y un 37% menos que 2015

El 96% de los usuarios totales del país obedecieron al sector residencial en 2017. A nivel de la demanda, este sector explicó el mismo año un 21% de la demanda total. No obstante, en los meses más fríos (mayo a agosto), la demanda residencial alcanzó un 34%. Ambos hechos, cantidad y demanda, hacen de este sector uno clave para cualquier política gasífera con fines exportadores, por supuesto, en detrimento de un abastecimiento interno pero en constante expansión.

Por lo explicado arriba, la desaceleración en la expansión del servicio público de gas por redes es consecuencia directa de una fortísima caída en la incorporación de nuevos usuarios residenciales. En 2017, el macrismo incorporó la cifra más baja de nuevos usuarios para este sector desde 2002. En relación a 2015, esta es la variación:

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