El Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta rechazó debatir la reforma Secundaria del Futuro, que obliga a los estudiantes a trabajar en empresas para graduarse. Hoy se aplica en sólo 19 escuelas y es cuestionada por toda la comunidad educativa.

La jueza porteña Cecilia Molica Lourido realizó una audiencia el 3 de mayo para buscar mecanismos de participación de la reforma educativa, en virtud de la propuesta de un grupo de padres. Sin embargo, la ministra de Educación, Soledad Acuña, decidió no participar.

Los funcionarios de segunda línea enviados, Sofía Fariña y Agustín Luzzi, y el abogado de la Procuración General de la Ciudad Diego Farjat no aceptaron la propuesta y opinaron que no consideraban necesario una contrapuesta para debatir la reforma educativa.

Antes de que comience la reunión, el funcionario de la Procuración había cuestionado incluso la presencia de docentes y de UTE, uno de los sindicatos que los nuclea, de acuerdo al acta a la que tuvo acceso El Destape.

El defensor público Ramiro Dos Santos Freire explicó que las reuniones meramente informativas del Ejecutivo “no resultan suficientes para la debida participación”. Abonó esta crítica el asesor tutelar Gustavo Moreno, quien exigió audiencias públicas para permitir la participación de todas las partes en la reforma educativa.

En esa línea, el funcionario del Ministerio Público Tutelar recordó que el Ministerio de Educación no brindó información pública hasta semanas antes de la aplicación de la Secundaria del Futuro y sólo porque fue exigido por la Sala II de la Cámara Contencioso Administrativo y Tributario.

UTE también reclamó la improvisación de Acuña. Enumeraron que existen “bastantes inconvenientes respecto a las horas de clase y extra clase, la cantidad de horas que deben cubrir no están claras y no se sabe si son horas interinas o titulares”. Además, apuntó que el contenido pedagógico es “insuficiente”.

Los estudiantes también resaltaron el abandono edilicio de muchos colegios y señalaron estar abiertos al diálogo con el Gobierno porteño. No obstante todo, los representantes del ministerio y del Gobierno no aceptaron las propuestas para debatir los cambios que intentan implementar, pero tampoco plantearon una propia diferente a los encuentros informativos con algunos alumnos.

Para intentar convencer de su reforma inconsulta, el Ministerio de Educación invirtió en las 19 aulas donde se aplica Secundaria del Futuro, que cuentan con paredes y pupitres multicolores, nuevas pizarras y hasta proyectores. Al lado, el resto de las salas mantienen el estado de degradación usual y los docentes tienen estrictamente prohibido utilizar siquiera las sillas exhibidas en esas divisiones en caso de necesidad.

LEER MÁS: La crisis que generó el PRO para justificar los recortes educativos

En esta nota