En las últimas horas había trascendido que la CGT pedirían una reunión con el ministro de Salud, Adolfo Rubinstein, para plantearle que muchas obras sociales no están en condiciones económicas para financiar procedimientos como el aborto, en caso que se apruebe. No obstante, desde la Confederación salieron a negar dichas versiones y remarcaron que acompañarán la decisión que tome el Congreso.

A través de un comunicado, la central obrera aclaró que “hasta el momento y tampoco en el futuro manifestará una posición institucional sobre el tema” al escudarse en el “debido respeto que merecen las convicciones personales, creencias y/o de culto que cada representantes del Consejo Directivo, de sus Gremios Confederados y afiliados representados que esta Confederación posee".

Asimismo, desde la CGT consideraron que el debate por un aborto legal, seguro y gratuito "toca una fibra tan sensible para la sociedad que excede a la representación colectiva de los trabajadores” y aseveraron que “resultaría demagógico y poco democrático esbozar una postura que a la claras no reflejaría de manera uniforme la visión de cada uno de los integrantes de esta Central".

Bajo esa línea, los representantes de la Confederación subrayaron que acompañarán “la decisión que derive de la votación en el ámbito del Congreso Nacional".

No obstante, la Central apuntó que “vienen gestionando y alertando” al Ejecutivo nacional y a los Ministerios de Trabajo y de Salud “sobre el impacto que la inflación descontrolada imprime sobre las economías de las obras sociales, afectando de manera directa en la compra de insumos, la contratación y pago a prestadores”.

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