Estamos a mitad de enero y ya comenzó una de las batallas más complicadas que tendrá el gobierno este año: la discusión de paritarias. El Jefe de Gabinete, Marcos Peña, dejó en claro durante la conferencia de prensa del día de ayer que se mantendrán firmes para frenar cualquier aumento por encima del 15%, a tono con la nueva y muy poco creíble meta de inflación del Banco Central.

Si las paritarias cerraran en un 15% y la inflación alcanzara un 20%, como prevén los empresarios más optimistas, la pérdida de ingresos sólo durante el 2018 sería del 4.2%.

La primera de las batallas se juega en la provincia de Buenos Aires, y es la que ya está librando María Eugenia Vidal con los docentes bonaerenses. Antes de reunirse con la gobernadora, los seis sindicatos docentes rechazaron la suba del 15% que ofrece el Gobierno. Todo esto sucede en el marco de una fuerte campaña de desprestigio de las organizaciones sindicales, que incluyó un mail a todos los docentes con un link para una rápida desafiliación. En esta misma línea, para quitarle peso a CTERA, gremio que forma parte de la CTA que dirige el opositor Hugo Yasky, el gobierno presentó un DNU que modifica la Paritaria Nacional Docente y establece que el piso será fijado un 20% por encima del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM).

El número que consigan los sindicatos este año no podrá perder de vista ni hacer borrón y cuenta nueva como quiere el gobierno sobre la pérdida de poder adquisitivo de los últimos años. En el promedio de dieciocho meses (enero 2016-junio 2017) el salario real del sector registrado (privado y público) retrocedió 6,1 % en relación al nivel de diciembre de 2015. Es por eso que varios sindicatos todavía reclaman que se respeten las cláusulas gatillo del año pasado: recordemos que estas cláusulas lo que establecían era que se reabrieran negociaciones en caso de que la inflación superara el número acordado.

Para las y los asalariados no registrados, cifra que alcanza a un tercio de la población, el resultado es aún más incierto ya que ni siquiera podrán sentarse a discutir paritarias. Para este sector, y ahora también para los docentes, funciona como referencia el SMVYM que aumentó apenas un 10% entre enero y diciembre del año pasado: de $8060 a $8860. En términos reales, es decir, teniendo en cuenta la variación de precios, cayó durante el 2017 un 10.5%. A pesar de que en enero se actualiza a $9500, no va a recuperar el poder adquisitivo de inicios de 2016.

Para la “paritaria social”, la de jubilados/as, pensionados/as y quienes cobran asignaciones, la suerte ya está echada: con la vieja fórmula, durante el 2017 lograron ganarle a la inflación en un 4%. Con la reforma previsional aprobada, durante 2018 apenas podrán empatarla. Su techo ya está fijado.

Ante este escenario de fuerte retroceso para las y los trabajadores, está por verse si la cúpula sindical copada por varones finalmente convoca a un paro. Mientras tanto, el único paro que ya tiene fecha es el Paro Internacional de Mujeres, el 8 de Marzo.

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