"El trabajo del juez consiste en aplicar la ley, no la que le gustaría aplicar, sino la vigente", explicó el juez Sal Llargués en la carta que publicó en el diario Clarín a pocas horas de retornar de unas vacaciones por el sur del país. Hasta ahora, no se conocía la postura de este integrante de la Sala I de Casación, sí la de Horacio Piombo.

Sal Llargués consideró que los fundamentos del dictamen que favoreció a Mario Tolosa, directivo de un club de Tres de Febrero condenado por abusar de un niño en un vestuario, fueron "distorsionados por diferentes vectores de la opinión pública".

Sal Llargués y su colega Horacio Piombo (quien suscribió en todos los puntos) resolvieron que la pena para Tolosa debía pasar de 6 a 3 años y dos meses, porque no se trataba de un episodio "gravemente ultrajante", ya que el chico había sido abusado anteriormente y tenía conductas "homosexuales".

El escándalo determinó que la Facultad de Derecho de la Universidad del Sur de Bahía Blanca interrumpiera un contrato docente con Sal Llargués. También derivó en su separación del listado de asesores que toman exámenes a futuros jueces en el Consejo de la Magistratura provincial. Además, empujó la iniciación de un juicio académico en la UNLP (donde es profesor titular Piombo) y aceleró los tiempos de varios juicios políticos en la Legislatura bonaerense.

"El juez no puede considerar que un abuso sea "gravemente ultrajante" sólo porque la víctima sea un niño. La ley no lo permite. Finalmente reserva la mayor pena para el abuso con acceso carnal, que no ocurrió en este caso". Al niño atacado en el vestuario del club, según consta en el juicio realizado en San Martín, el imputado le introdujo una rama en el ano y luego le apoyó el pene. Además, lo habría obligado a realizarle sexo oral.

Los fiscales Carlos Altuve y Jorge Roldán pidieron la nulidad de esta sentencia y el máximo tribunal ya revisa el fallo.