El jefe del servicio de obstreticia del hospital materno de Jujuy, donde se hizo la cesárea a la niña de 12 años que había sido violada y luego murió, renunció hoy a su cargo luego de que "el Poder Ejecutivo Provincial desatendiera la opinión profesional brindada por la totalidad de los médicos que integran el Servicio".

El Jefe de Servicio de Gineco-Obstetricia, Gustavo Briones, criticó que se hiciera parir a la niña de 12 años pero no porque ese no es un método abortivo (la menor y su familia habían solicitado un aborto no punible) sino porque no daba posibilidad de vida a la beba por nacer que, de hecho, murió a los 4 días de la cesárea.

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En una carta dirigida a los directores del hospital materno infantil, donde trabajaba, explicó que no consideró la posibilidad de realizarle un aborto a la niña por el avanzado estado de su embarazo y dijo: "El Servicio especializado desaconsejó la interrupción del embarazo, por cuanto el feto -de acuerdo a su edad gestacional- tenía altísimo riesgo de morir al ser separado del seno materno".

Como finalmente se decidió obligar a parir a la niña, el jefe del servicio decidió renunciar con duras críticas al Poder Ejecutivo Provincial.