Todo lo que el Gobierno ahorra por la eliminación de la moratoria a los jubilados, lo gasta en tan sólo dos días de timba financiera. Mauricio Macri aplica el ajuste sobre los más vulnerables y les entrega ganancias extraordinarias a los bancos, con lo que aumenta el desempleo, la brecha social y la pobreza.

El primer recorte sobre los adultos mayores, que salió en 2016 con el nombre de Reparación Histórica y el apoyo de numerosos legisladores que hoy se dicen opositores, eliminó la posibilidad de que se jubilen quienes no cuentan con los 30 años de aportes por culpa de sus empleadores. Gracias a estos, el organismo previsional gasta $ 2.766 millones menos por año.

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Sin embargo, el recorte sólo se concentra en los más indefensos. El monto equivale a tan sólo 48 horas de pago de intereses de Letras de Liquidez, de acuerdo a un cálculo de CEPA. Esto se da a la par del deterioro del poder adquisitivo de las jubilaciones, que dejó aún más vulnerables a quienes no pueden ingresar a la moratoria y son obligados por el Gobierno a conformarse con el 80% del haber que entrega la pensión universal por adulto mayor (PUAM).

Los intereses de las Leliq de un solo día también se comparan con el 388% de un programa que Macri decidió no renovar en 2019 como lo fue la devolución de IVA a los jubilados. El PRO la incumplió con creces con la promesa de campaña de construir 3.000 jardines de infantes por preferir entregarle más dinero a los bancos. Con lo que les regala de ganancias en 24 horas podría aumentar 482% el presupuesto para este fin.

Pese al despido de cientos de científicos, nuevamente, con un sólo día de intereses de la timba que arma el Banco Central se podría financiar el 74% del presupuesto anual del Conicet. Como demuestran los cálculos del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda, la decisión del destino de los fondos es exclusivamente responsabilidad de quien ocupa la Casa Rosada. Dinero hay.

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