Jorge Fandermole es uno de los compositores más personal y productivo de la música popular, integrante a comienzo de los años ochenta de la denominada Trova Rosarina; el otro, Juan Quintero, se ha convertido en un referente de cancionistas e intérpretes argentinos. Se juntaron a ensayar canciones y el resultado será la presentación en el parador Konex, el domingo 11 desde las 19. El Destape habló con ellos, acerca de esta juntada que buscar trascender y seguir andando.

-¿Cómo nació la idea de juntarse? ¿Qué les significa?

-Jorge: Ambos tenemos el ejercicio de compartir el trabajo artístico con otros músicos, a partir de algunas coincidencias estéticas y de unas cuantas diferencias provechosas. Nos conocemos con Juan hace años y supongo que lo que lo primero que induce al encuentro es querer cantar las canciones del otro; en algún punto cuaja la idea de mezclar y abordar los repertorios a dúo, es lo que hemos venido haciendo de a poco. En lo personal me honra compartir este proyecto con Juan porque admiro su música desde que la conocí; tocar con él es un desafío y un avance.

-Juan: En realidad siento que tal vez no hubo una idea concreta, sino que mas bien se fue dando a través de los encuentros que íbamos teniendo, compartiendo la música siempre, hasta que en un momento nos dieron ganas de ordenar ese grupo de canciones que comparÍamos para tener un repertorio en común, así también se hacen más frecuentes los encuentros. Fander es una guía para mi, en el oficio de la canción y en varios otros aspectos, pero principalmente estos encuentros se dan porque disfrutamos de estar juntos, simplemente.

-¿Qué repertorio mostrarán en esta juntada? ¿Tienen planeado seguir haciendo música juntos?

-Jorge: El repertorio toma canciones de ambos y de diferentes épocas, desde las más viejas hasta las últimas compuestas, tramadas para el dúo de voces y guitarras. La verdad es que uno no planifica cómo seguir; en todo caso disfruta del encuentro y de lo que viene logrando. En todo caso me parece más importante el deseo de expandir algunas ideas, en lo expresivo o en la composición conjunta por ejemplo. Si siguen apareciendo posibilidades para mostrar lo hecho, bienvenidas sean.

-Juan: Para esta ocasión preparamos canciones viejas y nuevas de ambos y si, esperamos poder seguir compartiendo estas y otras músicas.

-Presentan el show en el Konex "como una posibilidad de sumar fuerzas, sensibilidades e intuiciones" ¿Cómo es esa forma de hacer música que entremezcla esas sensaciones? ¿Qué te sigue generando cantar en un escenario?

-Jorge: Compartir un hecho artístico y asignarle una dinámica y un sentido es un modo de ver el mundo. En lo personal confío en los mecanismos de cooperación para inducir la evolución de algo. Lo particular son las potencialidades de cada uno, lo que propone, lo que complementa; la crítica y la duda. Es lo que hacemos cuando elegimos y arreglamos las canciones. La experiencia del escenario sigue siendo para mí contradictoria porque es un espacio atractivo y hostil a la vez. Compartirlo es indudablemente mucho más tranquilizador que afrontarlo sólo.

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-Juan: Esa creo que es una de las razones principales, la de sumar, la de generar una comunión a través de la música. Yo estoy en un momento en el que cantar en un escenario me genera sentimientos encontrados, por suerte el placer de cantar y tocar, como también está intacto el placer de compartir la música con mis amigos colegas. El escenario es una circunstancia, lo importante es compartir el hecho artístico.

-Naciste en Pueblo Andino, pero tu referencia geográfica es Rosario, una ciudad repleta de músicos, un lugar muy vinculado a la cultura ¿Cuáles fueron los sonidos de tu infancia, esos que se quedan siempre?

-Jorge: Aprendí a cantar cuando era muy chico inducido por mi viejo, al que le gustaba cantar. La música de mi infancia era la que se escuchaba en la radio de mi casa: tango, folklore –principalmente del norte, el chamamé llegó muchos años después-, y un poco de toda la música que sonaba en los ’60, desde el Club del Clan hasta Serrat.

-Juan vos, sos de Tucumán, una provincia repleta de referentes musicales ¿Cuáles fueron esos sonidos?

-Juan: El sonido de mi padre cantando boleros, el de mi madre cantando algunas canciones infantiles de español, el de la guitarra de Juan Falu, el de Cuni cantando canciones de Serrat

-El país vive un momento político y social tenso, cargado de idas y vueltas, de grietas. ¿Te afecta eso en tu vida diaria, en tu trabajo de músico y compositor?

-Jorge: Creo que lo que te toca como individuo y parte de una comunidad es determinante de la vida que llevás, según cómo interpretás lo que pasa y que actitud tomás frente a los hechos. Uno trata de no perder sentido crítico ni integridad; a veces te toca hacer silencio porque no sabés cómo usar los lenguajes; a veces encontrás la forma y podés expresar lo que querés, sutil o brutalmente. Lo que uno no puede lograr, aunque quiera, es aislarse.

-Juan: Sin duda, toda la experiencia de vida se vuelca, según mi opinión en el trabajo artístico, lo que pasa es que se vuelca de un modo sutil a veces, no necesariamente en el contexto en el que uno vive y lo que se expresa en el arte. Recuerdo por ejemplo una canción japonesa, Furusato, que es una canción infantil muy simple y bella, que después de un gran tsunami se volvió casi un himno en Japón, esa canción evocaba el sentimiento de un niño desprotejido, y en ese momento reflejo el sentimiendo de una sociedad. Respondiendo a la pregunta, se que me afecta, pero yo seguiré haciendo mi trabajo como siempre.

-¿Cómo definirías a la canción? ¿Donde pervive? ¿Por qué algunas canciones trascienden al tiempo?

-Jorge: Es un multilenguaje muy potente; ha sido desde siempre una expresión de las experiencias individuales y colectivas y un reservorio de memoria histórica y cultural. Trata desde lo más trivial a lo más profundo, con formas poéticas y musicales de lo más simples a lo más complejas, y en muchos casos sobrevive fuera de las pautas de difusión dominantes. Pero no soy capaz de responder qué rasgos hacen que una canción trascienda.

-Juan: Hace poco escuche una frase de Leonard Cohen que me pareció maravillosa, el decía: "si yo supiera de donde vienen las buenas canciones iría a ese lugar mas seguido". Lo que si se es que la canción es algo vivo, y que algunas trascienden al tiempo porque viven en el sentir de las personas, pero por suerte la canción es también un gran misterio.

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