Una serie de fallos que se conocieron el 30 de octubre expusieron la fractura interna que hoy vive la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Ante un nuevo marco de alianzas que parece haberse consolidado desde el 1° de octubre, el flamante presidente del máximo tribunal del país, Carlos Rosenkrantz, queda cada vez en mayor soledad.

Así lo evidencia, por ejemplo, la sentencia sobre la revocación de la prisión domiciliaria que había sido concedida al genocida Miguel Etchecolatz en dos causas de lesa humanidad y una que no tuvo mucha repercusión mediática. El máximo tribunal dio vuelta una decisión del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos por considerar responsable a la municipalidad de Larroque en un caso donde un menor sufrió un accidente tras manipular pirotecnia que encontró en las inmediaciones del lugar donde se había realizado un acto organizado por el ejecutivo local y la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. El expediente que llegó al máximo tribunal apuntaba al menor como responsable.

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El accidente, que según los cortesanos se produjo por “el incumplimiento de los organizadores del evento a los recaudos previstos”, derivó en la amputación parcial de la tercera falange de los dedos medio y anular de la mano derecha del niño, que cuando sucedió el hecho tenía 14 años. De fondo hay una demanda por reparación de daño. Ambas sentencias, con una fuerte impronta social, provocaron otro cimbronazo en el Alto Tribunal: fueron aprobados 4 a 1. La nota en sendos posicionamientos la dio Rosenkrantz, ex abogado de las empresas más grandes del país, quien se amparó en una cuestión de forma para justificar su discrepancia y consternó a sus pares.

Estos sucesos del martes pasado no hicieron más que ratificar la consolidación de una nueva mayoría cortesana integrada por Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti que promete manifestarse como un bloque en temas sociales, laborales y de derechos humanos. Estos dos últimos dejaron sus diferencias personales de lado en pos de una unidad que al menos por ahora los beneficia a ambos.

Esa misma jornada, la Corte definió un nuevo aumento del 20% para todas las categorías del escalafón del Poder Judicial, lo que llevó la recomposición salarial del sector para este año a un 40%. Esto fue festejado por el secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación, Julio Piumato, quien le agradeció a “la mayoría peronista” en un tuit.

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Sin ir más lejos, el resultado del caso Etchecolatz adelanta lo que sucederá con el nuevo posicionamiento de los supremos respecto al 2x1 que benefició el año pasado con una baja de la pena a los genocidas de la última dictadura cívico-militar, lo que provocó una gran reacción social. Se busca sentar posición en un nuevo expediente para revertir el fallo Muiña. Ya está conformada la mayoría para adecuar la jurisprudencia suprema. Pero Rosenkrantz se niega a tratar el tema. El presidente de la Corte es quien define la agenda temática del máximo tribunal del país.

La demora no sorprende. El exrector de la Universidad San Andrés fue el impulsor de aquella escandalosa sentencia, que tuvo por proyectista a su asesor Federico Morgenstern, autor de la polémica obra “La Cosa Juzgada Fraudulenta”, prologada por el propio Rosenkrantz. El mandamás de los supremos quedaría muy expuesto si no modifica su postura.

Es que Rosatti cambió su voto desde que el Congreso sancionó, en mayo de 2017, la ley que limita la aplicación del beneficio del 2x1 a los culpables de delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado. Lo cierto es que a un año y medio de aquella normativa aún la Corte no se volvió a expresar sobre el tema y cada vez se eleva con mayor insistencia el pedido interno de emitir una nueva sentencia.

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Otro tema espinoso donde el bloque que conformaron Lorenzetti, Maqueda y Rosatti ya sentó posición, según dejan trascender desde el cuarto piso del Palacio de Tribunales, es el de la actualización de los haberes jubilatorios. Una vez más, la dupla Rosenkrantz – Highton de Nolasco, vuelve a quedar en un lugar incómodo.

Esto se suma a una serie de pasos en falsos que dio en el último mes el flamante mandamás del Alto Tribunal. Uno de ellos, como publicó Horacio Verbitsky, fue el intento de unificar administrativamente a la Corte con el Consejo de la Magistratura así como designar a un nuevo administrador. La mayoría peronista rechazó reemplazar a Héctor Marchi, vinculado a Lorenzetti, por un hombre de confianza de Rozenkrantz proveniente de la Universidad de San Andrés. Otro, fue aceptar una invitación controvertida e inoportuna para almorzar en la Casa Rosada con el presidente Mauricio Macri, el ministro de Justicia Germán Garavano y los operadores judiciales del Gobierno Fabián “Pepin” Rodríguez Simón (diputado por el Parlasur) y José Torello (jefe de asesores). El convite, pautado para el próximo martes, tal como publicó Página12, incluía a todos los cortesanos pero la nueva mayoría rechazó ir. Es que el Estado es parte en varios expedientes que la Corte tiene en sus manos.

Si bien desde los tribunales de Talcahuano aseguran que no hay “una mayoría automática”, lo cierto es que en poco más de 30 días Rosenkrantz tomó nota de que el clima interno no es como el que se imaginó cuando fue ungido presidente por 4 votos contra 1.