El empresario Elon Musk ya no busca la política, la tecnología o las redes sociales: ahora disputa una nueva guerra mediática vinculada a la aviación comercial europea. Un cruce cada vez más agresivo entre el magnate y Ryanair, encabezado por su CEO Michael O’Leary, tiene a la red social X como ring principal y derivó en una insólita oferta aérea como arma de provocación.
Elon Musk parece haber encontrado un nuevo frente para su permanente estado de conflicto público: Ryanair, la mayor aerolínea low cost de Europa. Lo que empezó como una discusión técnica sobre la instalación del servicio Starlink en aviones terminó escalando en una batalla personal, mediática y comercial entre el multimillonario y Michael O’Leary, CEO de la compañía irlandesa.
El disparador fue una frase del ejecutivo europeo: “No prestaría ninguna atención a Elon Musk, es un idiota. Muy rico, pero idiota al fin”. La respuesta del dueño de X, Tesla y SpaceX no tardó: lo calificó como “un completo idiota” y pidió su despido públicamente. Lejos de bajar el tono, Ryanair decidió convertir la pelea en una estrategia comercial. Lanzó una promoción bautizada “Big Idiot Seat Sale”, una venta de pasajes que se burla de Musk.
La campaña muestra caricaturas de Musk y O’Leary sobre un pedestal rotulado “Big Idiots”, con el CEO de Ryanair golpeando al magnate con un cartel que dice "Amo Ryanair”. Musk aparece con una remera de X, un auto Tesla en miniatura y un cohete a su lado. El mensaje es claro: “100.000 asientos por solo €16,99. Especial para Elon Musk y otros idiotas en X. Comprá antes de que Musk se quede con uno”.
El motivo de la pelea
Aunque el cruce parece puramente personal, su origen fue técnico. O’Leary rechazó instalar el sistema satelital Starlink en los aviones Boeing 737 de Ryanair, argumentando que el equipamiento generaría resistencia aerodinámica y costos adicionales por unos £250 millones anuales. Según el CEO de Ryanair, los pasajeros no están dispuestos a pagar más por WiFi satelital. Musk, dueño de Starlink, desestimó los cálculos y calificó al ejecutivo como incompetente en materia aeronáutica.
Luego, Musk llegó a sugerir que podría comprar Ryanair y despedir a O’Leary, aunque la legislación europea impide que una aerolínea comunitaria sea controlada por capital no europeo, lo que vuelve inviable la amenaza.
