Rusia y Estados Unidos: un nuevo duelo de titanes

16 de junio, 2021 | 20.40

Paños fríos. Más allá de las preguntas chicaneras y la insistencia de la prensa –sobre todo de la norteamericana- por encontrar puntos de tensión y rispideces, tanto el presidente de Estados Unidos como el de Rusia insistieron en que esta, su primera reunión cara a cara, había sido positiva.

Joe Biden y Vladimir Putin, ambos con larga trayectoria política y enorme experiencia, líderes de las dos más poderosas potencias nucleares del mundo, demostraron ese buen resultado con algo concreto: la decisión de que regresaran los embajadores ruso y estadounidense a Washington y Moscú respectivamente. Después de cuatro horas de reunión, hubo palabras amables y acusaciones graves. Las conferencias de prensa fueron por separado. Cada uno por su parte, habló de “cooperación en beneficio mutuo”, “predictibilidad” y las ventajas de la “comunicación directa”.

“En todo el encuentro, el tono fue bueno –aseguró Biden-. En los puntos en que no estábamos de acuerdo, cada uno expuso su punto de vista, pero sin hostilidad. Hay mucho trabajo por delante”. “No tenemos que jurarnos amistad eterna –explicó por su parte Putin-. Como presidentes nuestro trabajo es cuidar el interés de cada uno de nuestros países y para eso tenemos que ser pragmáticos”.

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No obstante, en ambas conferencias de prensa se dispararon duras acusaciones, sobre todo en lo relacionado a los derechos humanos. En el caso de Biden, apeló a conocidos caballitos de batalla: los opositores rusos presos; la falta de libertad para que los manifestantes se expresen políticamente en las calles y la supuesta injerencia de Moscú en las elecciones en EEUU. Putin trató de no ceder a las provocaciones y, aunque el intenso carraspeo puso en evidencia su incomodidad, retrucó las preguntas de los periodistas estadounidenses con filosas evidencias. Para abordar el tema de las manifestaciones callejeras, el presidente ruso se refirió a el movimiento “Black Lives Matter”, que protesta por el asesinato de negros en EEUU, y recordó que, más allá de la represión, aún hay presos más de 30 militantes. 

En cuanto a las cárceles y los derechos humanos, Putin fue aún más duro. “La situación en la cárcel de Guantánamo no se condice con lo escrito en las leyes internacionales. Y que yo sepa, las cárceles clandestinas que la CIA tuvo, en estos años, en varios países europeos tampoco son ejemplo de derechos humanos. Podemos hablar también de Afganistán: bombardear desde helicópteros a 120 civiles que están festejando una boda no parece ser legal, aunque pueda tratarse de un accidente”, ironizó.

Los otros temas abordados no fueron menos importantes. Uno fue la tensa situación en Ucrania, un país donde la creciente presencia militar de EEUU quita el sueño al Kremlin. Así lo explicó Putin: “Estamos haciendo ejercicios militares en nuestro territorio fronterizo con Ucrania, así como el Pentágono los hace en su territorio. No es que con esas maniobras nos estamos acercando a los límites fronterizos de Estados Unidos. Por eso creo que la preocupación debe ser rusa y no norteamericana”.

También se abordó el tema de los ciberataques; los tratados de reducción de armas; el cambio climático, el intercambio comercial entre ambos países y el Consejo del Ártico, integrado por ocho países y que en este momento preside Rusia. Sobre la pandemia de coronavirus y la salud a nivel global, se habló muy brevemente. Salvo una pregunta en la conferencia de prensa de Biden (que no fue respondida) no hubo referencias a China, aunque, ciertamente, su presencia estuvo en cada momento. Aliada estratégica de Moscú y rival sistémica de Washington, Beijing es, en la actual etapa de transición hegemónica, el verdadero punto nuclear de la política internacional.

Una fotografía del momento actual, nos muestra una Rusia que, a 30 años de la caída de la Unión Soviética, ha recuperado su voz en la escena global. El aplomo mostrado por del presidente Putin en la mayor parte del encuentro de Ginebra así lo indicaba. Estados Unidos, en cambio, se encuentra en una etapa de “reconquista” de su rol como gran potencia hegemónica global. Biden no lo ocultó. “USA is back”, dijo en estilo de héroe cinematográfico. El presidente demócrata, en ese sentido, enfrenta dos desafíos. Primero, revertir la política antiglobalista de su antecesor, Donald Trump. Este viaje a Europa tuvo como objetivo reparar muchos de las cuantiosas heridas con sus aliados.

El segundo y gran desafío norteamericano es mantener el dominio euroasiático, contener a Rusia y, sobre todo, estar preparado para competir con el gigante chino que no lo aventaja en armas, pero sí en el campo tecnológico y en la carrera por el conocimiento. Si hubiera que sintetizar lo que reflejó esta primera reunión de Biden y Putin en Ginebra podría decirse que la Guerra Fría ya quedó muy atrás en el siglo XX. Hoy hay otros desafíos y otros actores.

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Telma Luzzani

Tiene una trayectoria de más de 30 años como periodista y analista de política internacional. Trabajó en numerosos medios gráficos (Página 12, Tiempo Argentino y Clarín) y medios audiovisuales. Fue conductora de Voces del Mundo en Sputniknews y co conductora en el multipremiado programa de VISION 7 INTERNACIONAL emitido por la TV Pública. Tiene varios libros escritos. Los más conocidos son: “Todo lo que necesitás saber sobre la Guerra Fría” (2019); "Territorios vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica" (Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012); Venezuela y la revolución (2008), entre otros.

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