La historia se repite: como Maduro, EE.UU. invadió Panamá y detuvo a Noriega con la excusa del narco

La operación militar en Venezuela mantiene similitudes con el último antecedente militar estadounidense en América Latina, que fue la invasión a Panamá en 1989.

03 de enero, 2026 | 14.55

A 36 años de la detención y derrocamiento del líder panameño Manuel Noriega, presionado durante un mes por militares estadounidenses desplegados en Panamá, hoy Estados Unidos vuelve a la carga con el bombardeo a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro en una operación relámpago casi idéntica a la utilizada en 1989 en el país centroamericano. El antecedente histórico regresa mientras que los analistas y gobiernos del mundo observan con atención el alcance de la intervención estadounidense y sus posibles consecuencias para el futuro del país caribeño.

El presidente estadounidense Donald Trump aprobó en agosto una campaña militar por mar frente a Venezuela, a través del despliegue de ocho buques de guerra y varios aviones militares a pocos kilómetros de la costa venezolana. El republicano acusa a Maduro de liderar el Cártel de los Soles, una presunta organización narcoterrorista que mandaría drogas desde su país hacia Estados Unidos.

Con ese argumento Trump buscó, por distintos medios, presionar al gobierno de Caracas para que abandonase el poder. Un ejemplo concreto fue el bloqueo petrolero que sancionó a mediados de diciembre de 2025, mediante el cual asaltó dos buques petroleros que salían del país.

Fantasmas que vuelven: qué pasó en Panamá en 1989

La estrategia no es nueva. En 1989 hubo un antecedente muy similar, que fue el caso del presidente de Panamá, Manuel Noriega. En ese entonces, Estados Unidos tenía relaciones tensas con Noriega por el uso del canal de Panamá, del cual Washington pretendía disponer a tiempo completo. El presidente estadounidense George Bush padre acusó a Noriega de formar parte y recibir financiamiento del Cártel de Medellín, el cual según el norteamericano "atentaba contra los intereses estadounidenses" en la región.

Manuel Noriega, el dictador panameño secuestrado por EEUU el 3 de enero de 1990.

Noriega respondió declarando el "estado de guerra" en su país, lo que fue visto como una provocación por la Casa Blanca, que lanzó la "Operación Causa Justa" en diciembre de 1989 e intervino militarmente al país centroamericano, con el objetivo de capturar a Noriega y llevarlo a suelo estadounidense. El líder panameño logró esconderse en distintos lugares de la capital panameña hasta el 3 de enero de 1990, cuando por consejo de su círculo decidió entregarse a los marines norteamericanos que asediaron la casa donde estaba instalado.

Noriega fue trasladado a Miami, donde permaneció detenido y fue condenado a 40 años de cárcel como prisionero de guerra, aunque se lo absolvió de los cargos que lo vinculaban a la participación en el ingreso de cocaína y marihuana a Estados Unidos. Tiempo después se le redujo la condena a 30 años por "buena conducta" en su detención.

Panamá permaneció bajo intervención militar hasta el 31 de enero, convocándose finalmente a elecciones para mayo de ese año. El ganador fue Guillermo Endara, dirigente conservador y cercano a la Casa Blanca, quien recibió ayudas económicas de hasta 500 millones de dólares durante su presidencia, que se extendió hasta 1994.