Por Jefferson Kahinju y Thomas Mukoya
TURKANA, Kenia, 19 feb (Reuters) - Cuatro años después de que una sequía sin precedentes devastara el norte de Kenia, la falta de lluvias vuelve a provocar hambrunas, y los recortes en las ayudas obligan a las agencias a reducir sus esfuerzos y alimentar a menos personas.
En las áridas llanuras del condado de Turkana, Echakan Amaja, una abuela viuda de 76 años, se sienta fuera de su choza de barro en la aldea de Loperot, sobreviviendo gracias a los frutos silvestres que recolecta y a las escasas raciones de ayuda que consigue.
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Las dificultades de la familia se han agravado después de que su hijo fuera asesinado hace quince días en un robo de ganado mientras pastoreaba. En el ataque les robaron todo el ganado.
"Cuando los bandidos robaron mi ganado, todos mis nietos volvieron a casa", explicó Amaja a Reuters, y añadió que ahora tiene la responsabilidad de alimentar a sus cinco hijas y siete nietos.
La familia lucha por sobrevivir con la fruta que recolecta y los aproximadamente 43,2 kilos de raciones de alimentos y 3,2 litros de aceite que recibe cada mes del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas.
La Autoridad Nacional de Gestión de la Sequía de Kenia declaró en diciembre del año pasado que más de nueve condados del país, concentrados principalmente en el norte y el este, se enfrentaban a condiciones de sequía emergentes, lo que podría afectar gravemente a la seguridad alimentaria, el acceso al agua y la disponibilidad de pastos.
La agencia también ha advertido de que las sequías recurrentes están aumentando la competencia por los escasos recursos y elevando el riesgo de conflictos violentos, a medida que la crisis se extiende a zonas que antes no se habían enfrentado a condiciones de sequía.
Sarah Ayodi, directora de la oficina del PMA en Turkana, dijo a Reuters que 333.000 personas del condado necesitaban ayuda alimentaria, pero señaló que la agencia no podría prestarles apoyo a partir del mes siguiente.
En agosto del año pasado, Save the Children informó de que al menos cuatro países africanos, entre ellos Kenia, se quedarían sin alimentos especializados para salvar la vida de niños gravemente desnutridos debido a la escasez causada por los recortes en la ayuda.
Bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos ha recortado drásticamente la ayuda humanitaria, y otras potencias occidentales también han reducido la financiación como parte de recortes a más largo plazo.
Con información de Reuters
