Los palestinos varados esperan con ansias la reapertura de la frontera de Gaza

02 de febrero, 2026 | 06.39

‍Aislados de sus familias o con necesidad urgente de atención hospitalaria, los palestinos atrapados a ambos lados del paso fronterizo de Ráfah, en Gaza, esperaban con creciente desesperación la reapertura de la frontera el lunes, como parte del acuerdo de alto el fuego de octubre que ‍se había retrasado.

Aún no está claro en qué medida se ⁠reanudarán los cruces hacia y desde Egipto, ni en qué condiciones, ya que Israel mantiene el control total de la frontera de Gaza, pero para quienes están esperando a viajar incluso una reapertura parcial parece muy tardía.

Aunque Ráfah estuvo parcialmente abierta al principio de la guerra de Gaza entre Israel y los milicianos palestinos de Hamás, se cerró por completo durante el verano de 2024 y, desde entonces, solo un número muy reducido de personas ha podido viajar hacia o desde Gaza a través de Israel.

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Las personas que esperan regresar a Gaza saben que está en ruinas, que sus hogares y barrios han sido destruidos en la campaña militar de dos años de Israel desencadenada por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Los que quieren marcharse saben que las nuevas restricciones podrían dejarlos abandonados en el extranjero.

Sin embargo, una madre separada de su familia y afligida por la muerte de su hijo recién nacido, un comerciante que anhelaba reunirse ‌con su prometida para celebrar una boda que lleva pospuesta mucho tiempo y dos personas que necesitaban tratamiento médico en el extranjero ⁠tenían esperanzas en la reapertura.

ANSIOSOS POR VOLVER A CASA

Faten Hamed Abu Watfa, de 43 años, ⁠no ha visto a sus tres hijos desde que salió de Gaza hace casi diez meses. En Egipto, mira las fotografías de su teléfono móvil, imágenes de sus dos hijos, de 21 y 18 años, y de su hija de 15 años, tratando de acortar la distancia que la separa de ellos.

Abu ‍Watfa abandonó el barrio de al-Karama, en la ciudad de Gaza, el 5 de abril de 2024, con la esperanza de estar fuera no más de seis u ocho semanas, mientras su suegra recibía tratamiento médico. En cambio, se quedó ⁠varada en Egipto tras el cierre del paso fronterizo de Ráfah.

"Es una ‌sensación indescriptible, la de volver para reunirse con tus hijos y tu familia, con tu país, con el lugar donde viviste y creciste."

Sin embargo, su regreso no será al hogar que dejó atrás. Abu Watfa dijo que su casa fue incendiada por las fuerzas israelíes, que dejaron solo los pilares de hormigón en pie.

"Cuando llueve, ponen algo parecido al alquitrán en el techo para evitar que el agua entre, porque la situación sería muy difícil", dijo.

"Estoy dispuesta a entrar en Gaza, a que me registren y a cansarme, no durante un día, sino durante toda una semana..., a que me arrastren durante ‌el viaje de vuelta, hasta ‌llegar a Gaza y ver a mis hijos y a mi padre sanos y salvos."

Muchas familias que llegaron a El Cairo al principio de la guerra nunca pensaron que se quedarían tanto tiempo. Algunas agotaron sus ahorros, mientras que otras se vieron divididas, con familiares atrapados a ambos lados de la frontera de Ráfah.

"Amo Gaza y no veo ningún otro lugar que me haga sentir como en casa", dijo Mohamad Talal al-Burái, de 28 años, un operador de divisas cuya casa en Jabalia, en el norte de Gaza, fue destruida.

A ​pesar del temor a una vuelta de los combates y la preocupación de que la mala conexión a internet y las comunicaciones puedan interrumpir su trabajo, al-Burái se registró en la embajada palestina de El Cairo tan pronto como se reabrió el paso fronterizo de Ráfah.

"¿Volver a vivir en una tienda de campaña? No me importa", dijo. "Estoy deseando abrazar a mi padre y darle un beso en la frente", dijo al-Burái a Reuters.

Al-Burái pospuso su boda tras el estallido de la guerra en octubre de 2023. Su madre permanece en Emiratos Árabes Unidos, donde recibe tratamiento médico.

"Seguiré adelante con mi boda, pero es posible que no celebre una fiesta, ya que mi madre quizá no pueda acompañarnos", afirmó.

DESESPERADOS POR SALIR

Para otros, la oportunidad de cruzar es una cuestión de vida o muerte.

Tamer al-Burái, de 50 años, primo del ‍padre de Mohamad al-Burái, padece apnea obstructiva del sueño y depende de una máquina de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP, por sus siglas en inglés) para ayudarle a respirar normalmente durante el sueño, manteniendo las vías respiratorias abiertas.

"Mi salud ha empeorado mucho porque no hay electricidad ni combustible", dijo. Su familia se marchó a Egipto hace dos años, pero él no pudo seguirlos porque el paso fronterizo seguía cerrado.

"He pedido ayuda a grupos humanitarios, a la OMS, a la Autoridad Palestina, a cualquiera, para poder marcharme, salvar mi vida y reunirme con mi familia", dijo al-Burái.

Miles de palestinos de Gaza se han registrado en la Organización ​Mundial de la Salud para viajar a recibir tratamiento. El Ministerio de Salud de Gaza afirmó que al menos 20.000 pacientes, entre ellos niños y enfermos de cáncer, están a la espera de ser evacuados.

Entre ellos se encuentra Noor Daher, de 31 años, un diseñador gráfico de la ciudad de Gaza con una cardiopatía crónica. "Mi corazón late ​aún más fuerte ahora", dijo. "Tengo la esperanza de que mi problema finalmente termine".

Para muchos, la reapertura llegó demasiado tarde.

Dalia Abu Kashef, de 28 años, murió la semana pasada mientras esperaba que su nombre apareciera en la lista del paso fronterizo de Ráfah para un trasplante de hígado.

"Encontramos un ⁠voluntario, su hermano, que estaba dispuesto a donar parte de su hígado", dijo su marido, Muatasem el-Ras.

"Estábamos esperando a que se abriera el paso fronterizo para poder viajar y realizar la cirugía, con la esperanza de un final feliz. Pero su estado empeoró gravemente y murió."

Con información de Reuters