Por Nina Lopez y Michael Francis Gore
ADAMUZ, España, 20 ene (Reuters) - Los servicios de emergencia españoles utilizaron grúas el martes para acceder a los vagones más afectados por el accidente de dos trenes de alta velocidad, mientras intentan recuperar los restos de los desaparecidos en una catástrofe en la que han muerto al menos 41 personas.
Los españoles están conmocionados por el primer accidente mortal en la extensa red ferroviaria de alta velocidad de España, ocurrido el domingo por la noche cerca de Adamuz, en la provincia de Córdoba, a unos 360 kilómetros al sur de Madrid. Según los expertos, una junta de riel defectuosa podría ser la clave para determinar la causa del descarrilamiento que provocó la colisión entre dos trenes.
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Otro cadáver fue hallado durante la noche entre los restos del primer tren descarrilado, perteneciente al consorcio privado Iryo, lo que eleva la cifra de muertos a 41, según informaron las autoridades el martes.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijo a TVE a última hora del lunes que al menos tres cuerpos permanecían atrapados entre los restos del tren descarrilado.
Grande-Marlaska señaló que la policía había recibido 43 denuncias de personas desaparecidas, lo que coincidía en líneas generales con el número provisional de víctimas mortales, pero advirtió de que la cifra definitiva no se confirmaría hasta que los equipos de rescate hubieran levantado los vagones descarrilados.
La colisión se produjo en un paisaje ondulado y olivarero, en las estribaciones de una cadena montañosa. Solo se puede acceder al lugar por una carretera de una sola vía, lo que dificulta el acceso de los equipos de rescate con maquinaria pesada.
Los reyes Felipe y Letizia tenían previsto visitar el lugar junto con la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, a última hora del martes, según consta en la agenda pública del Gobierno.
Los relatos de los supervivientes sobre la tragedia y la fortuna empezaban a conocerse el martes.
Lola Beltrán contó a TVE que había cambiado de vagón minutos antes del accidente, pasando del asiento que tenía asignado en uno de los coches más afectados a otro vagón para sentarse con una compañera.
"Tuvimos que partir los cristales con los martillos (de emergencia) (...) y partimos las puertas para poder salir", relató Beltrán, que describió escenas de caos, gritos y asientos destrozados.
(Redacción de David Latona; edición de Charlie Devereux y Tomasz Janowski; edición en español de Jorge Ollero Castela)
