Por Anita Komuves y Olena Harmash
BUDAPEST/KIEV, 6 mar (Reuters) - Hungría anunció el viernes la detención de siete ucranianos que transportaban cerca de 82 millones de dólares en efectivo y oro por sospechas de blanqueo de capitales, mientras Kiev acusó a Budapest de tomar como rehenes a unos empleados bancarios en medio de una disputa sobre envíos petroleros.
La decisión de la Autoridad Fiscal húngara de enviar fuerzas antiterroristas para interceptar dos vehículos blindados ucranianos que transportaban dinero en efectivo a Ucrania supone una escalada dramática de las tensiones, que ya han llevado a Budapest a bloquear decenas de miles de millones de euros en ayudas de la Unión Europea para Kiev.
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"La Administración Nacional de Impuestos y Aduanas (NAV) está llevando a cabo un proceso penal por sospecha de blanqueo de capitales", afirmó el organismo en un comunicado.
"El 5 de marzo de 2026, detuvo a siete ciudadanos ucranianos, entre ellos un exgeneral del servicio de inteligencia ucraniano, y dos vehículos blindados de transporte de fondos, que transportaban un total de 40 millones de dólares, 35 millones de euros y nueve kilogramos de oro desde Austria a Ucrania", señaló.
La autoridad fiscal afirmó que está colaborando con las fuerzas antiterroristas. El ministro de Relaciones Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, señaló que Ucrania debe dar respuestas sobre el transporte de efectivo a través de Hungría.
El sitio web de noticias Telex informó el viernes que las fuerzas antiterroristas húngaras habían registrado dos vehículos blindados de transporte de fondos con matrícula ucraniana en una autopista.
El ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, afirmó que los detenidos son empleados del Oschadbank. "De hecho, estamos hablando de que Hungría ha tomado rehenes y ha robado dinero. Esto es terrorismo de Estado y extorsión", indicó en la red social X.
Afirmó que Kiev envió una nota oficial exigiendo la liberación inmediata de sus ciudadanos y que pedirá a la Unión Europea que "califique claramente las acciones ilegales de Hungría".
Posteriormente, la cancillería ucraniana desaconsejó a sus ciudadanos viajar a Hungría, alegando que no puede garantizar su seguridad ante lo que calificó de "acciones arbitrarias" por parte de Budapest.
Hungría y Eslovaquia acusan a Ucrania de retrasar de forma deliberada la reanudación del flujo petrolero a través del dañado oleoducto Druzhba por motivos políticos. Kiev niega la acusación y afirma que necesita tiempo para reparar los daños causados a la infraestructura energética por un ataque con drones rusos el 27 de enero.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que se enfrenta a un serio desafío a sus 16 años de gobierno en las elecciones del 12 de abril, ha vetado las nuevas sanciones de la UE a Moscú, así como un enorme préstamo a Ucrania por la disputa petrolera.
Orbán volvió a acusar el viernes a Kiev de chantaje y afirmó que Hungría usará todos los medios a su alcance hasta que se reanude el flujo de petróleo.
"Hemos detenido (...) las exportaciones de diésel a Ucrania, seguimos manteniendo las exportaciones de energía y detendremos los envíos en tránsito que atraviesan Hungría y que sean importantes para Ucrania (...) hasta que obtengamos la aprobación de Ucrania para los envíos de petróleo", declaró a la radio estatal.
Con información de Reuters
