La crisis inflacionaria no deja de impactar en los sectores más vulnerables: una familia necesitó de casi $ 27.000 para no ser pobre en enero. Mientras, la línea de indigencia trepó por encima de los $ 10.500.

De acuerdo al último informe del Indec, la canasta básica total aumentó 3,7% respecto al mes anterior. Así, un núcleo familiar integrado por cuatro personas precisó de $ 26.442 para no caer bajo la línea de pobreza.

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Además, el valor de la canasta básica alimentaria aumentó, que mide la indigencia, experimentó la misma suba (3,7%) en comparación de diciembre de 2018. Por lo cual, una pareja con dos hijos necesitó $10.577 para comprar la cantidad mínima de comida.

En la comparación interanual, ambas canastas subieron 55,8%. Teniendo en cuenta estos aumentos en los valores de vida a partir del segundo semestre, cabe esperar un resultado muy negativo en los índices de pobreza e indigencia que el Indec publicará el 28 de marzo.

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