El crimen de Rafael Nahuel, el joven asesinado el 25 de noviembre de 2017 en la localidad de Villa Mascardi, ya tendría un autor identificado, tras las últimas pericias realizadas sobre el lugar del hecho.

Según publicó el periodista Santiago Rey en El Cohete a la Luna, pasadas las 16 de aquel 25 de noviembre, el cabo primero Francisco Javier Pintos, integrante del Grupo Albatros, ingresó junto a otros cinco uniformados al territorio de la comunidad mapuche Lafken Winkul Mapu, en Villa Mascardi, a 45 kilómetros de Bariloche. Pintos fue el más violento de las fuerzas, al efectuar 40 disparos con una pistola Beretta y un subfusil MP5.

La bala que asesinó a Rafael Nahuel ingresó por su glúteo izquierdo y le provocó un “shock hipovolémico por lesiones de los órganos y tejidos que provocaron una hemorragia de aproximadamente 4 litros de sangre, alojada en cavidad torácica y peritoneal", según arroja el informe de la autopsia.

De los datos de la inspección ocular del pasado 7 de diciembre, se desprende que no hay pruebas de que haya habido un enfrentamiento, tal como el Gobierno quiso instalar a partir de su ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

El juez Gustavo Villanueva, a cargo de la causa, rechaza citar a indagatoria a los uniformados que protagonizaron la cacería contra la comunidad. Tal como piden las abogadas Julieta Wallace y Sofía Bordenave. Fueron 114 disparos de armas cargadas por el nuevo modelo represivo.

Además de rechazar el pedido, el juez sostiene la carátula original de la causa: “Jones Huala, Fausto Horacio y otro S/ muerte por causa dudosa, usurpación y atentado agravado por más de tres personas”, en donde los únicos imputados son los jóvenes mapuches Fausto Jones Huala y Lautaro González, quienes bajaron el cuerpo de Rafael hasta la ruta en una improvisada camilla.