Se suspendió el juicio contra Gustavo Cordera por sus dichos contra las mujeres, luego de que asegurara en una conferencia con alumnos de periodismo que algunas "necesitan, porque son histéricas, ser violadas" para tener sexo libremente. Ahora, el cantante deberá brindar dos recitales a beneficio, abstenerse a hacer declaraciones públicas que promuevan o legitimen la violencia sexual y realizar talleres de género y cultura.

A contramano del pedido del músico, que propuso brindar charlas sobre violencia de género, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 7 de la Ciudad de Buenos Aires definió que deberá cumplir con una serie de obligaciones por sus ofensivos dichos contra las mujeres. Tendrá que fijar domicilio y someterse a la auditoría de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal, que podrá hacer en Uruguay, como primer punto.

Además, deberá "abstenerse de hacer declaraciones públicas que promuevan, naturalicen o legitimen la violencia sexual contra las mujeres o que configuren violencia simbólica". En el fallo con firma del juez Germán Castelli, el músico deberá realizar el curso de capacitación “Taller de Conversaciones sobre Género y Cultura”, parte del programa “Talleres de Probation en el marco de la Justicia Restaurativa”, dictado por el Ministerio de Justicia porteño.

Cuando haya culminado el taller, Cordera tendrá que grabar una retractación y pedir disculpas mediante el formato de audio y video para publicar en redes sociales y medios de comunicación, así como en el Centro de Información Judicial de la Corte Suprema.

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Respecto a lo musical, Cordera tendrá que dar dos recitales acústicos, uno a beneficio de la Asociación Civil Red Viva y otro de las asociaciones o fundaciones que indique el Instituto Nacional de las Mujeres, cuyos costos quedarán a cargo del imputado.

En 2016, el ex líder de Bersuit Vergarabat aseguró, en una charla con alumnos de periodismo, que "hay mujeres que necesitan, porque son histéricas, ser violadas, porque psicológicamente lo necesitan y porque tienen culpa y no quieren tener sexo libremente. Quieren jugar a eso. A mí no me gusta jugar a eso, pero hay gente a los que sí".

Estos dichos derivaron en estas sanciones, mientras que el juez Castelli resolvió hacer lugar al pedido de la defensa de suspensión del juicio por un plazo de un año y seis meses, tiempo durante el que deberá acatar las obligaciones determinadas por el magistrado.