El gobierno de Mauricio Macri quiere mostrar que, como país anfitrión del G20, puede lograr el consenso entre los principales líderes del mundo al confeccionar un documento en el que todos estén de acuerdo. La estrategia de los funcionarios de Cambiemos será no incorporar en la declaración los temas más álgidos, como las relaciones comerciales que tienen a Estados Unidos y China en medio de un fuerte conflicto, sino aquellos en los que hay un consenso unánime. Tan difícil es conseguir que se pongan de acuerdo los 19 países, más la Unión Europea, que el escrito puede que no supere las cuatro páginas.

En medio de tensiones entre los distintos participantes de la cumbre y la crisis interna que atraviesa Argentina producto del fuerte ajuste de las políticas económicas, Macri presentará como un logro de gestión conseguir un acuerdo, tras 80 reuniones preparatorias. El documento, que tendrá el foco puesto en el desarrollo equitativo y sostenible y con una perspectiva de género transversal, girará en torno a tres prioridades propuestas por el gobierno argentino: "El futuro del trabajo", "Infraestructura para el desarrollo" y "Un futuro alimentario sostenible".

Al analizar la posición en la que se encuentra Argentina, el escritor y analista internacional Pedro Brieger advierte que "es fundamental para cualquier gobierno, en especial el anfitrión, que todo salga bien". Por eso, interpreta, Cambiemos eligió una agenda "liviana" de ejes a tratar. "Argentina toma elementos que no son conflictivos en el documento", asegura y advierte que, más allá de lo que se conozca públicamente, "lo trascendental pasará por lo que se digan cara a cara y los cruces que tengan puertas para dentro".

El mundo cambió desde que asumió Cambiemos, no existía el Brexit ni nadie imaginaba a Bolsonaro presidente de Brasil, y la lectura que hizo el Gobierno en ese entonces dista mucho de el actual equilibrio mundial. "Macri soñaba con un G20 como frutilla del postre de la inserción del país al mundo, si nos atamos al discurso oficial al querer diferenciarse de la anterior gestión, pero ahora varios de los líderes mundiales son menos propensos al libre comercio que promueve el Gobierno", afirma el analista internacional de la Universidad Di Tella Juan Negri. "Ahora existe un nuevo equilibro mundial con una guerra comercial entre China y Estados Unidos", apunta.

"Las relaciones internacionales tienen una parte simbólica", sostiene Negri y suma que "la expectativa está puesta en que se firme un documento final". Una de las razones de que se dé este acuerdo, entiende, tiene que ver con "gestos de distensión entre Donald Trump y Xi Jinping". Vale aclarar que la OCDE advirtió que si Estados Unidos aumenta las tarifas a todas las importaciones chinas, el crecimiento mundial podría caer hasta casi un 3% de aquí a 2020. "Imagino que las aguas se van aquietar y que la escalada de amenazas entre ambos países bajará aunque no será una solución definitiva", comenta.

¿Qué pasará luego de que se de a conocer el documento? ¿Son respetados por los países del G20 y cumplen el compromiso? "En ellos los líderes mundiales no hacen más que expresar 'queremos que el mundo vaya en esta dirección'", lanza Brieger. Del dicho al hecho...