La mayoría de las violaciones ocurren dentro del hogar. En cuanto a los abusos sexuales en la infancia, esto es así en el 53% de los casos, y el 75% de los agresores son familiares de la propia víctima, de acuerdo a datos oficiales.

En el caso de Verónica Muñoz, estos datos se cumplen a rajatabla, pero con una dosis incluso mayor de horror: la joven de 23 años decidió denunciar que, desde los 3 hasta los 11, su hermano mayor la violó luego de que su hermanita menor, de 9 años, se animó a decirle que también estaba siendo abusada por otro familiar.

A raíz del destape de estos abusos intrafamiliares, la chica comenzó a recibir amenazas para que calle de su propia madre, hermano y abuela, de quienes le advirtieron que quieren hacerla “desaparecer”.

“Mi madre vio y eligió mirar para otro lado”, contó la joven, oriunda de Santa Cruz, a Minuto Uno. En su relato, contó que su hermano 10 años mayor Carlos Sebastián sistemáticamente, durante 8 años, cuando ella era muy chiquita. “Al principio no era consciente de lo que pasaba. Él me decía que se trataba de un juego y que si le decía a mi mamá me podía pegar”, sostuvo.

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Verónica calló durante muchos años, pero en 2015, a sus 20, se lo contó a una pareja de ese momento, a su padre y a su madre. De ninguna de estas personas recibió el apoyo que necesitaba, y la mamá, incluso, le echó “la culpa” de esto y le pidió que no hable.

Verónica se mudó a Buenos Aires, se puso en pareja con otra persona, quedó embarazada y, cuando su madre se enteró, le pidió que regrese a Santa Cruz. Así lo hizo, pero la madre la seguía “maltratando psicológicamente” la trataba de “loca”. Pero, en un momento dado, la mujer le reveló que su propio marido, padre de Verónica, “había abusado de ella”.

Días después, otro secreto develado sacudió su mundo: su hermanita menor, que en ese momento tenía 9 años, le contó que estaba siendo abusada por otro integrante de la familia. Verónica hizo la denuncia y obtuvo la custodia temporal de la nena, y aprovechó para denunciar su propio caso de violación.

Fue allí cuando empezaron las amenazas por parte de su familia. “Mi abuela y mi abusador me mandaban gente para asustarme a mi casa. Mi mamá hizo que despidieran a mi marido del trabajo y también que la dueña de la casa donde vivíamos nos echara”, sostuvo la chica, quien se volvió a mudar a Buenos Aires.

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Ante esta situación, decidió hacer pública su historia en Facebook y de esa forma se enteró que su abuelo había abusado de su padre y sus tías; su papá le hizo esto mismo a un primo, además de a la madre de Verónica; y su hermano mayor violó a una prima.

Pero, al mismo tiempo, las amenazas se incrementaron: “Mi abuela me dijo que me va a mandar a la cárcel por haber hablado y mi mamá me amenazó con mostrar fotos mías de adolescente”, afirmó la chica, y contó que un amigo de su hermano le dijo que la estaban buscando “hacerla desaparecer”.

“No digas nada porfa. Ayer me enteré lo que te quieren hacer. Yo te digo que si te llega a pasar algo ya saben quién fue”, le escribió por mensaje el joven. Mientras tanto, Verónica espera avances en su causa: según afirmó, todavía no le hicieron ni siquiera la primer pericia para demostrar los abusos.

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