Durante la tarde del miércoles 1° de mayo y la mañana siguiente, varios miembros del gobierno y de la administración de los hospitales franceses aseguraron que el hospital parisino “La Pitié-Salpêtrière” había sido "atacado" por manifestantes violentos. La realidad es muy otra: una docena de personas se refugiaron al pie del edificio para escapar de los gases lacrimógenos y los palos de la policía, con el permiso de su directora. Ningún manifestante amenazó ni degradó las instalaciones del hospital.

Gracias a los videos de los miembros del hospital que filmaron la intrusión atestiguan que los manifestantes escapaban a la nube de gas y a la persecución de la policía que los perseguía en moto. Indican también que al explicar que se trataba de un servicio de reanimación no podían dejarlos entrar. En la secuencia, se ve claramente a los manifestantes corriendo para escapar de la llegada de la policía, subiendo la pequeña escalera que conduce a la plataforma que da a la puerta del servicio, que obviamente no se cierra. Los enfermeros se aferran a la puerta para que los manifestantes no puedan abrirla y les gritan que no entren. Los manifestantes no insisten; luego los enfermeros abren la puerta ellos mismos para hablar con el grupo, cuando la policía entra en escena. Un anciano intenta penetrar en el hospital y es rechazado. Fin de la secuencia.

Otro video muestra que los manifestantes retroceden en calma y algunos son apaleados luego por la policía. Unas 32 personas fueron arrestadas por "intrusión y degradación dentro del hospital" y puestas a disposición del juez por "participación en banda organizada con el fin de cometer degradaciones o violencias ", según el fiscal de París. Ningún manifestante fue finalmente procesado y fueron liberados al día siguiente.

"En medio de un verdadero caos era evidente que todos debían refugiarse del gas y evitar los palos de la policía". "Nadie tenía la intención de ir al hospital y algunos de nosotros ni siquiera estábamos seguros de estar dentro del hospital", dijo Julien a Mediapart, uno de los manifestantes que penetró en el recinto de la Pitié Salpêtrière. Otro entrevistado enfatiza que "muchas personas presentes, de todas las edades, nunca habían manifestado en estas condiciones" y que muchos simplemente se asustaron y querían huir. "Estábamos huyendo de los gases lacrimógenos sin realmente ver o entender a dónde íbamos". Estos momentos fueron caóticos, prevaleció la confusión total ", confirma un tercer parisino que confió su testimonio a Mediapart.

Varios enfermeros del hospital estuvieron presentes al pie del edificio y distribuyeron una solución salina para calmar los efectos de los gases en los ojos. Una enfermera cuenta a Mediapart: "Muchos de mis colegas fueron incluso a buscar personas tendidas en el suelo en el bulevar que fueron muy golpeadas, tuvieron que llevarlos a la sala de emergencias. Unos treinta manifestantes y varios policías fueron admitidos en ese momento”

Esta mañana, frente al escándalo de sus dichos, incluso dentro de su propia formación política, Christophe Castaner tuvo que retroceder y aceptar que usó incorrectamente la palabra “ataque” en lugar de “intrusión violenta”...

Ataque sin precedente a los sindicalistas

A eso de las 13 horas la cabeza de la manifestación comienza a formarse, donde los principales dirigentes sindicales se reúnen para responder a la prensa. El inicio del evento está programado para las 14:30 en la esquina de Boulevard du Montparnasse y Rue Stanislas, en el distrito 14 de París, cerca de la iglesia de Notre-Dame-des-Champs. Dos camionetas de la CGT y un gran globo de seis metros de altura fue inflado, como es costumbre, para señalar su presencia a los militantes. Mientras los periodistas se están preparando para entrevistar a Philippe Martínez, dirigente de la CGT, la policía ataca sin explicación. Llueven bastonazos contra personas en el flanco del desfile y granadas de gas lacrimógeno. "No había ningun Black bloc en el medio, tal vez estaban delante, al menos unos cincuenta metros". "La policía atacó nuestro servicio de orden", confirma Philippe Martínez quien es evacuado momentáneamente para escapar de los gases lacrimógenos. Según el secretario general de la CGT, los activistas espontáneamente comenzaron a cantar la Internacional: "Debe haber impresionado a la policía, ya que se detuvieron", dice con cierto humor a Mediapart.

Philippe Martínez interpreta este incidente violento como una voluntad para demostrar que Christophe Castaner domina la situación. “Deploramos una docena de heridos, tres por balas de goma. "Esto nunca había sucedido antes".

En efecto, la estrategia del Ministro del Interior fue no solo meter miedo los días previos sino entrampar a los manifestantes desde el principio de la marcha en un sistema de agresión constante e indiscriminada con gases, chorros de agua y granadas. Fue casi imposible salir del trayecto previsto puesto que los 7400 policías habían cercado las calles adyacentes. Al principio como al final de la marcha la gente pasaba por filtros donde se incautaba todo “material dudoso susceptible de ser utilizado como arma”. Al terminar la marcha, la mayoría de los chalecos amarillos fueron incautados...de sus chalecos.

La manifestación parisina de este 1° de mayo estuvo organizada por varios sindicatos y contó con la confluencia de los chalecos amarillos. Participaron alrededor de 40 000 personas (16 000 según la policia). En total los organizadores y conteos independientes estimaron a 310 000 manifestantes en toda Francia, 250 detenciones y una veintena de heridos. A pesar de la intimidación persistente del gobierno días antes, la participación de este 1° de mayo demuestra que los anuncios de Macron no convencieron a nadie. La gran mayoría de los trabajadores y de los chalecos amarillos exigieron durante la marcha aumento de salarios, mas justicia social y fiscal.

La coordinadora Franco-Latinoamericana en Francia estuvo presente en la marcha en solidaridad con los trabajadores franceses y con la consigna “Fuera yanquis de nuestra América”. Durante el trayecto fueron coreadas consignas pidiendo por la libertad de Lula. Varios de los participantes sufrieron los gases lacrimógenos de la policía francesa.