El FMI le dio un guiño a Mauricio Macri ante los inversores internacionales en el momento en que el PRO más lo necesita. En su presentación de las proyecciones mundiales, el organismo de crédito recortó la estimación de recesión que este año sufrirá la economía.

Como había adelantado El Destapeen febrero, el ente que dirige Christine Lagarde recortó desde el 1,6% la caída en la actividad que había previsto en octubre. Lo posicionó en el 1,2%, un número levemente más optimista al esperado por este medio, que le da una señal al mercado de que el Presidente sigue cierto camino a la estabilidad.

La señal del Fondo llega cuando los grandes inversores dispararon el riesgo país por arriba de los 804 puntos básicos, el máximo del año, y cerca de los 840 pb, el récord del Gobierno. Esto, a la par del encarecimiento de los seguros contra default, demuestran la aversión de los fondos a activos argentinos por el temor a un cese de pagos.

Todo esto sucedió pese a la autorización del cuarto desembolso del FMI por U$S 10.800 millones, que el Ejecutivo podrá utilizar de a U$S 60 millones diarios en la plaza cambiaria mayorista. Es que, en un mercado que mueve U$S 1.000 millones por rueda, un monto tan insignificante se licuará en las operaciones de la jornada sin entregarle ningún tipo de poder de fuego al Banco Central, sino que se sólo acumularán a los U$S 140.000 millones que salieron del país desde la llegada de Macri en 2015.

El peligro de Wall Street surgió inmediatamente después de que el BCRA autorice a los bancos comerciales a timbear la totalidad de los depósitos menos obligaciones. La comunicación de la autoridad monetaria que preside Guido Sandleris eleva el riesgo sistémico, tal como reveló El Destape, análisis que, hasta donde este medio consultó, fue concurrido por los economistas Guillermo Nielsen, Cristian Girard, Alejandro Vanoli y Claudio Lozano.