Hace un año, el presidente Mauricio Macri anunciaba el acuerdo stand-by con el FMI. En ese transcurso, la economía profundizó su crisis por las recetas neoliberales y la deuda externa que recibirá el próximo gobierno representará una herencia que será muy difícil de sortear.

El 8 de mayo de 2018, el Presidente anunció que se había comunicado con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, para comenzar negociaciones de una línea de asistencia financiera con el organismo multilateral de crédito. El balance no generó sorpresas.

Desde ese momento, las variables económicas mostraron un deterioro generalizado. El dólar aumentó su valor en 102% y, por eso, más lo que aportó la suba de tarifas, la inflación se disparó 56,7%, lo que llevó al salario real a una caída de 11,8%, según proyectó Ecolatina. El saldo arrojó la caída del PBI fue de 3,7%.

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En los últimos tres años, el presupuesto asignado al pago de la deuda se disparó del 6,4% al 20%. Las cifras se desprenden de las estadísticas del Ministerio de Hacienda.

En diálogo con El Destape, el economista Agustín D'attellis sostuvo que “la corrida cambiaria fue en gran parte causada por las directivas del FMI”. A esto, el director de Ágora Consultores añadió que “los cambios sobre la marcha generaron volatilidad en el mercado, lo cual disparó al tipo de cambio”.

Respecto a cómo el FMI intervino en las variables nacionales, en plena complicidad con Macri, D'attellis remarcó que “el Fondo aplicó un ejercicio teórico como hace en todos los países del mundo y el fracaso fue rotundo”. Concretamente, la imposición del esquema de intervención de bandas cambiarias -como su reciente eliminación- iba a ser “un fracaso anunciado”, según el economista.

Es tal la confusión, luego de haber fracasado el intento de "blindar al dólar" con la venta de divisas del FMI a cargo del Tesoro (a razón de U$S 60 millones diarios), Lagarde le dio todas las facultades al Banco Central para que salga a intervenir sin montos preestablecidos ni cotización específica. Paradójicamente, este fue uno de los motivos por los cuales los técnicos del FMI habrían pedido la renuncia de Luis Caputo durante 2018.

Sin embargo, las peores consecuencias serán a futuro. Y lo peor es que se trata de un futuro muy cercano.

La verdadera pesada herencia

Entre vencimientos de deuda, capital e intereses, el monto que deberá afrontar la próxima administración, cualquiera sea el signo político, se estima en U$S 156.220 millones entre 2020 y 2023. Es decir, los próximos cuatro años de gobierno.

Especialmente, desde 2021, si no se renueva el préstamo con el FMI la deuda se agudizará porque se empieza a devolver los U$S 57.000 millones del stand-by a tres años que dio el organismo, más los intereses.

Los vencimientos de deuda de los próximos años implican, para 2020, afrontar obligaciones por unos $ 22.800 millones. Por su parte, la última versión del programa financiero actualizada desde la Secretaría de Finanzas, marcaba que el Gobierno iba a tener que emitir el año próximo, entre nuevas colocaciones y la deuda que espera renovar, cerca de U$S 16.300 millones.

Desde la oposición ya parece haber un consenso general sobre una inminente renegociación del acuerdo. A pesar de eso, también hay especulaciones sobre un hipotético escenario con Macri reelecto

"Si se queda Macri, el FMI requerirá reformas de fondo, como la previsional y la laboral", advirtió D'attellis. Por otra parte, el escenario alternativo luce también complicado.

En ese caso, el economista remarcó que "lo primero que hay que hacer es estirar los plazos de pago para poder generar una política expansiva y recuperar el crecimiento". Tras señalar que "el FMI no se siente cómodo con los cambios que hace el Banco Central", concluyó: "Es necesario rediscutir el acuerdo porque el período 2020-2021 presentará una deuda impagable".