El Gobierno le dio fin al stock de las Letras del Banco Central (Lebac), una bomba monetaria que alteró de forma brutal el tipo de cambio y le costó el cargo Federico Sturzenegger como responsable de la autoridad monetaria. Ante un vencimiento mayor a $ 68.000 millones, se canceló la famosa “bola de nieve”.

El Central enfrentó un monto de $68.618 millones en estas Letras, una cifra pequeña si se considera que que el stock total llegó a alcanzar cerca de $ 1,2 billones. Se trató del punto final en una historia que tomó más potencia desde abril de este año.

En enero de 2016, las licitaciones cerraron con una tasa de 38% anual, bajando gradualmente a 24,75%, en un año que cerró con una inflación del 24%. Sin embargo, durante 2017 y la primera mitad de 2018, la especulación financiera se centró en este título de deuda por sus exorbitantes tasas como por su liquidez a través de vencimientos cada 30 días.

¿Consecuencias? el precio de un stock cada vez más alto, con vencimientos cada vez más concentrados en el tiempo y las frases "súper martes" y "bola de nieve" empezaron a sonar cada vez más a fines de 2017.

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La primera turbulencia cambiaria a fines de abril generó un descalabro económico. La tasa determinada por el Central comenzó a escalar para competir con una devaluación que empujaba a los inversionistas de vuelta al dólar. Entre mayo y junio, el BCRA llegó a pagar hasta 47% anual de tasa para las Lebac a 27 días.

El shock cambiario derivó en la salida de Sturzengger y el ingreso de Luis Caputo a la máxima autoridad monetaria. El desarme del stock ya estaba en proceso antes de que el Gobierno cerrará el acuerdo stand-by con el Fondo, pero la metodología exacta para lograr contener a las Lebac se estableció en las negociaciones con los técnicos del organismo internacional.

En ese sentido, se prohibió a los bancos renovar sus Lebac, y estableció un monto mínimo en manos de inversores no bancarios que se dejaría vencer a propósito para volcarse a la economía. Con ese cronograma, el stock fue cayendo cada vez más en las licitaciones desde junio, hasta llegar a los últimos $ 68.000 millones.

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