Luego de mucha espera y expectativas, la Ley Micaela García fue aprobada por 171 votos a favor y ninguna abstención en la Cámara de Diputados. Podría haber sido por unanimidad, pero no: hubo sólo un diputado que votó en contra. Se trata de Alfredo Olmedo, quien hace pocos días visitó al presidente electo Jair Bolsonaro en Brasil.

En sus redes sociales, el diputado publicó, orgulloso de su decisión: "He sido el único diputado nacional que he votado en contra de la Ideología de Género, voy a seguir sosteniendo que Dios creó al hombre y a la Mujer". Sin embargo, esta ley no tiene nada que ver con la supuesta "ideología de género", sino que apunta a evitar femicidios y garantizar un ejercicio de la Justicia favorable para las víctimas y no para los victimarios.

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El proyecto de la Ley Micaela fue presentado en mayo del 2017, un mes después de que se encuentre el cuerpo de la joven militante entrerriana, quien fue violada y asesinada a la salida de un baile por Sebastián Wagner.

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Lo terrible del caso no se limita sólo en lo que Wagner le hizo a Micaela. Es que el asesino ya había sido condenado a 9 años de prisión por dos violaciones previas, pero al cumplir las dos terceras partes de su condena obtuvo la libertad condicional.

Esto fue lo que motivó la redacción de la nueva norma aprobada en Diputados, la cual establece que todas las personas que se desempeñan en el Poder Judicial, Ejecutivo y Legislativo tienen la obligación de recibir formación en materias de género y violencia contra las mujeres, y quienes se nieguen recibirán sanciones. Es que, de haber tenido la Justicia la correspondiente capacitación en estos temas, el femicidio de Micaela García podría haberse evitado.

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