Tan sólo en el primer día de la Expo Empleo Joven, 108 mil personas cruzaron las puertas de La Rural en busca de trabajo. Según estiman los organizadores, en todo lo que durará la exposición la cantidad de aspirantes podría superar todos sus precedentes con más de 200 mil personas, pero la gran mayoría de ellos quedarán afuera de los puestos laborales ofrecidos.

Este año, la oferta es de 20 mil puestos de trabajo entre el total de las empresas que participan como expositoras. De por sí, no alcanza para cubrir la demanda de los cientos de miles de jóvenes que llegan en búsqueda de un mejor futuro, pero según las estadísticas menos de la mitad de esos lugares llegan a ser cubiertos.

En la exposición de 2017 hubo 11.000 vacantes y sólo se cubrieron 4.135, mientras que hubo un total de 175 mil inscriptos. De acuerdo a estos números, menos del 40% de las vacantes son cubiertas y poco más del 2% de los jóvenes postulantes consiguen trabajo.

Organizadores estiman que la mitad de los 20 mil puestos de trabajo ofrecidos se podrán cubrir. Hay más de 100 mil asistentes

“En las ediciones anteriores, menos de la mitad de las búsquedas terminaron en contrataciones. Esto tiene que ver con que no hay una correspondencia entre las carreras que los chicos estudian y los perfiles que demandan las empresas", aseguró a El Cronista Fabián Pereyra, director general de Juventud del gobierno de la Ciudad.

Los sectores que más demanda tienen son el de tecnología -sobre todo en desarrollo de videojuegos-, administración, comercialización e incluso enfermería, pero los expositores también exigen mayores niveles en idiomas, y en muchos casos requieren postulantes con mayor capacitación, como en gastronomía, a pesar de que muchas personas tienen estudios y experiencia a partir de cursos y terciarios.

"Habría que reformular el sistema educativo para adecuarlo a la realidad laboral. Pero mientras tanto, propusimos a las empresas que financien la capacitación de los perfiles que necesitan”, afirmó Pereyra.

Mientras tanto, cientos de miles de jóvenes (muchos de ellos extranjeros) entran esperanzados a La Rural para salir sólo con una bolsa amarilla y una lapicera, después de hacer filas de hasta cuatro cuadras bajo la lluvia. También hubo muchas quejas por las redes sociales porque los expositores no reciben los currículums en mano, sino que éstos se cargan junto a la inscripción online, con lo cual se pierde el sentido de acercarse a la feria.

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