Jihad Ahmad Diyab, uno de los seis presos liberados de Guantánamo refugiado en Uruguay, llegó a la Argentina para solicitar al gobierno nacional refugio para los presos musulmanes que los Estados Unidos contemplan dejar libres en los próximos meses.

En un reportaje brindado a través de un traductor a distintos medios como la señal de Madres de Plaza de Mayo, Radio Gráfica, Resúmen Latinoamericano y Barricada TV el ex prisionero aseguró que nunca va a olvidar los compañeros que están allá y por eso es que vino: para luchar.

Además, explicó que el objetivo de su viaje es lograr la ayuda del Estado nacional para el reclamo que llevan adelante por sus compañeros que aún están detenidos en esa prisión: "El gobierno argentino puede recibir presos de Guantánamo acá de forma humanitaria".

El video de un ex-preso de Guantánamo que pide refugio para sus compañeros en Argentina

Jihad Ahmad Diyab fue acusado de haber sido parte de la organización Al Qaeda desde 1990 y fue a su vez señalado como integrante del llamado Grupo de Siria, compuesto por células terroristas desmanteladas que se dispersaron en Afganistán en el año 2000.

Por el momento, no se conoce si el ex prisionero tiene ya programadas reuniones con algún funcionario del Gobierno y no se sabe si aún permanece en el país o ya regresó a Uruguay, donde el gobierno de José Mujica le da asilo desde fines del año pasado.

En una parte de la entrevista, que brindó con el mismo traje que era obligado a utilizar en la cárcel por decisión propia, los periodistas le preguntaron por qué tanto él como el resto de los liberados no vuelven a su país de origen pero él aclaró que esto es imposible por el momento: "En Siria la situación no está estable, nadie vuelve a Siria ahora. En Túnez, el gobierno estadounidense rechazó que Túnez reciba al tunecino y en Palestinaustedes saben no hay posibilidad".

Además, agregó que "todo el mundo sabe que somos víctimas de la política agresiva estadounidense. Otras declaraciones dicen que los que tienen acusaciones son menos de cinco personas y la mayoría somos inocentes. Si se fijan en las carpetas de los presos en Guantánamo, se van a dar cuenta que muchos son docentes, otros son empleados de asociaciones caritativas".

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